sábado, 31 de agosto de 2013

La Serpiente Uróboros, de E. R. Eddison

Este es uno de los clásicos. Publicado por primera vez en 1922, es una de las obras que forman las bases sobre la que se sustenta el género. Su autor, Eric Rücker Eddison, británico, fue contemporáneo de Tolkien y C. S. Lewis, autores ambos que alabaron abiertamente este libro.

Aquí fue publicado por Edaf hace ya un par de décadas o así, y esa fue la edición que leí originalmente, un amigo me prestó el libro insistiendo para que lo probara, pese a algunas reticencias iniciales por mi parte, debido a referencias oídas sobre el libro. Lo cierto es que fue una de las mejores novelas que leí aquel año.

La edición de Edaf contaba con una bonita ilustración de Larry Elmore para la portada, que por cierto, no tenía absolutamente nada que ver con el contenido del libro.

Más reciente, de 2004, es la edición que Minotauro hizo de este libro. La traducción es la misma que empleó Edaf en su momento, realizada por Alejandro Pareja. De modo que, dejando aparte las diferencias físicas, el contenido es el mismo. Bueno, aunque la edición de Edaf contenía una extensa y detallada introducción sobre el autor y su obra, desaparecida en la de Minotauro.

La Serpiente Uróboros es una obra escrita con un estilo muy arcaico, buscando una aproximación a las sagas islandesas que tanto gustaban a Eddison –tradujo varias de las mismas- , con un resultado que la hace más cercana al Silmarillion que a El Señor de los Anillos. La historia se sitúa, aunque de forma anecdótica, en Mercurio, al que el autor imaginaba como un mundo de fantasía. En la práctica, ese punto sólo tiene importancia en las primeras páginas, que muestra a un personaje, Lessingham, recurrente en la obra de Eddison, viajando de forma muy extraña desde la Tierra hasta el mundo en que se desarrolla la historia. En realidad eso no tiene importancia. Lessingham sólo está presente como invisible testigo al que presentan los diferentes protagonistas de esta historia, para después no volver a hacer aparición en el resto del libro.

Este mundo acaba de sufrir una terrible guerra de exterminio, en la que varias naciones se vieron obligadas a unirse frente a la común amenaza de los ghouls. En el momento de comenzar, los ghouls ya han sido derrotados y el peligro conjurado, pero una de las naciones, Brujolandia, ha decidido aprovechar la momentánea ventaja del momento, sus fuerzas sufrieron menos durante la guerra, para atacar a su rival de largo tiempo, Demonlandia.

Sí, eso es. Brujolandia y Demonlandia. También hay una Goblinlandia. Son nombres un tanto desafortunados en mi opinión, pero que nadie se deje engañar por el aparente infantilismo de los mismos. Eso sería un gran error. Lo que sí es sorprendente es que, al avanzar entre las páginas, encontramos muchos nombres propios y topónimos originales y cargados de sonoridad, lejos de la aparente ingenuidad de los nombres de las naciones.

Y de paso, los habitantes de Demonlandia –llamados, apropiadamente, demonios- son humanos en todo, excepto en los dos pequeños cuernos que asoman de su frente. Los otros nombres tampoco deben hacer pensar en los goblins y duentes de las leyendas y los juegos de rol.

El conflicto dará comienzo cuando el Rey Gorice XII de su primer golpe contra los señores de Demonlandia, en contra de los consejos de alguno de sus vasallos. A partir de ahí comienza una historia de aventuras, viajes, y batallas. Es una historia clásica, pero no debido a ser una repetición, sino porque es una de las originales del género. Toma, eso sí, elementos de los clásicos griegos y las sagas nórdicas, pero eso es algo de lo que muy pocas obras fundamentales de la fantasía se libran. Incluso de las modernas, si a eso vamos.

Los personajes están muy bien perfilados. Los tres héroes, Juzz, Brandon Dahá y Spitfire, los señores de Demonlandia, ocupan nichos muy distintos, aunque son bastante arquetípicos. Juzz, protagonista principal, es el líder heroico, dispuesto a correr riesgos mayores que los que ordenará arrostrar a sus hombres. Brándon Dahá es el guerrero sin par, apuesto y elegante. Spitfire es el más joven de los tres, compensando su falta de experiencia con su entusiasmo.

Lo cierto es que los antagonistas de la trama son de lejos, más interesantes que los héroes. El Rey Gorice, el general Corund, el guerrero Corinius… y sobre todo, el señor Gro, espadachín, filósofo y poeta, que es contemplado por desagrado por todos, por su fama de traidor, puesto que nadie comprende su debilidad por los bandos perdedores, a los que se unirá dejando atrás a quienes estén venciendo. En mi opinión, el mejor personaje de toda la novela.

La moralidad de los personajes, que puede chocar en algunos momentos con la del lector, se comprende mejor si se piensa que se trata de una emulación de las sagas y obras clásicas y medievales, en las que los protagonistas tienen actitudes que ahora serían censurables, pero que en su momento resultaban propias de lo que se esperaba de un héroe.

Como decía antes, el estilo de intencionadamente arcaico.  Que nadie se asuste por las primeras páginas, sin embargo, que pueden ser bastante confusas. En cuanto Lessingham sale de escena, el tono y ritmo se normalizan un tanto. Pero es un libro largo, con casi quinientas páginas –bueno, no tan largo, considerando lo que se suele publicar hoy día- , así que hay que disfrutar del lenguaje utilizado para apreciar correctamente La Serpiente Uróboros.

Si alguien está interesado en la fantasía pre-Tolkien, antes de que el éxito de El Señor de los Anillos petrificara durante años la forma de escribir en este género, o simplemente siente curiosidad por los cimientos del mismo, esta lectura es de lo más recomendable.

6 comentarios:

  1. Lo tengo desde hace tiempo en mi pila de libros pendientes. Interesante reseña.

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    1. Para mí, su lectura fue un descubrimiento, con el que empecé a interesarme por la fantasía anterior al canon de Tolkien.

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  2. Lo he leido varias veces, y un libro de lo , mas interesante.
    al mismo tiempo, no entiendo como uso ese introductor, o ese marco tan desafortunado.. ya sabes Lessingham y el pequeño martinete... o porque uso esos nombres para los paises, ami mas que infantiles me parecen estereotipados, no es original darle a un pais el nombre de sus habitantes.. por lo demas el genio que vislumbro en las paginas de La Serpiente de Uroboros, es grande y complejo, ala par que emocionante. Me parece una novela heroica, bien escrita, su prosa como bien se dice es bastante anterior al propio escritor Eddison, con grandes rasgos de escritos isabelinos. En mi opinión es un clásico enorme, y apesar de que su ingenió luce intermitente debido alos ya mencionados "errores" en introducción y nombres de paises.. sigue siendo un libro que poner en la librería al lado de las obras del gran maestro Tolkien, y esto sin desmerecer, y con mas propiedad que otros clasicos, como Terramar de Ursula K Le guin, o los mas recientes, Canción de hielo y fuego, de R.R. Martin, o la saga Asesino de Reyes (El Nombre del Viento, y El Temor de un Hombre Sabio). Aprovecho pará pedir que me aconsejen libros de este estilo, que sean de calidad, estoy harto de leet historias de dragones y magia exagerada e infantil, y de argumento nada de nada.. he leido todas las obras de Tolkien, y mucho busque hasta dar con algun libro de calidad aceptable, como Canción de Hielo y fuego, o El Nombre del Viento, el de sobresaliente calidad, La Serpiente de Uroboros..salu2 a to2

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    1. Aunque no he leído nada más de E. R. Eddison,-no estoy seguro de si hay algo más traducido, pero creo recordar que sí-, me parece que Lessingham es un personaje recurrente en su obra, protagonista de una trilogía de novelas, o algo así. De modo que su inclusión en la Serpiente Uróboros fue quizá, una idea del autor desechada a posteriori, o un guiño al resto de su obra. Afortunadamente la introducción es breve, pero es mejor ir sobre aviso para no sorprenderse por las primeras páginas, y pensar que el resto del libro va a ser así.

      Lo de los nombres de los países... a un inglés o a un escocés no le parecería extraño que un estado tenga el nombre de sus habitantes (England, tierra de los anglos, por ejemplo). Francia recibe su nombre por la tribu de los francos, igual que Bélgica por la de los belgas, Alemania, para sus habitantes es Deutchland... en realidad, lo de sacar el nombre de la tierra de sus pobladores debe de ser el recurso más habitual. Lo que me queda raro es lo de los demonios, los duendes, etc.

      En mi caso, La Serpiente Uróboros me despertó el interés por leer obras previas a Tolkien, porque lo que vino después fue, durante mucho tiempo, imitaciones. De autores del siglo XX, recomendaría a Lord Dunsany, La hija del rey del país de los elfos es un libro corto muy bueno, con un toque de fantasía de cuento de hadas.

      En plan relato corto, más pulp y algo más gamberro, Clark Ashton Smith. Los ciclos de Zothique, Hiperbórea y Averoigne me gustaron mucho (Hablo de este autor en otras entradas).

      Pero si realmente te interesa profundizar en las fuentes de las que se inspiraban Tolkien, Eddison, Dunsany y otros, prueba a leer obras como La Muerte de Arturo, de Thomas Malory -el gran canon del Mito Artúrico, y una novela excepcional- o algunas sagas islándesas, como la Saga de Njal o la Saga de Egil Skalagrimson. Son textos arcaicos, por supuesto, pero accesibles. Y leyéndolos uno se da cuenta de que, en esto de la fantasía, ya todo estaba inventado desde hace siglos.

      Un saludo.

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    2. Por lo visto Eddison inventó este mundo y sus personajes cuando era pequeño, se conservan dibujos de ellos de cuando iba al colegio. Por lo visto lo llevó en la cabeza toda la vida y nunca cambió los detalles principales, ni siquiera los nombres. De ahi que suenen un poco infantiles. Es que lo son.

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    3. Una afición -por no decir pasión- de años entonces la de este autor por el mundo que iba pergeñando en su cabeza.

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