miércoles, 12 de junio de 2019

Culto de los Matadores

La semana pasada, de forma casi improvisada, tuve que preparar una partida para un par de amigos que me lo pidieron. Usé las reglas de Classic Fantasy -ambos tenían PJ ahí- y seguí donde se quedó unos meses atrás, cuando dimos punto y aparte a aquellas aventuras (No se trata del mismo grupo con el que estoy dirigiendo CF actualmente los domingos). Pero a la hora de buscar un escenario apropiado no acababa de decidirme.

Estos jugadores ya habían probado el dungeoncrawl, y ahora querían algo que conllevase más oportunidades para la interpretación de sus PJ y la interacción con los PNJ. Di vueltas al tema y al final, me decanté por un escenario breve, Una noche agitada en las Tres Plumas, aparecido en Tumbas Saquedas, antología de escenarios para Warhammer Fantasy 2ª. Una aventura muy divertida, en la que un montón de tramas inconexas entre sí coinciden en un mismo lugar a lo largo de una única noche.

La partida dio muy buen resultado, y me quedé pensando en lo bien que las reglas de Mythras encajan para hacer partidas en el Viejo Mundo -Nirkhuz, en Con D de Dados, ya se dio cuenta de esto hace años, y por ello preparó una adaptación que todavía se encuentra disponible para libre descarga en su blog-. Yo había dirigido el escenario en la Marca del Este, donde habían tenido lugar las aventuras anteriores de aquellos dos personajes, pero mirando la cantidad de libros que tengo por ahí de Warhammer Fantasy, creo que es una buena posibilidad para el futuro.

No por ahora, que tengo las manos llenas con la campaña de Classic Fantasy, pero sí algo a considerar seriamente para más adelante. En cualquier caso, para quitarme el gusanillo por el momento, he pensado en adaptar a las reglas de Mythras uno de los símbolos más reconocibles de la ambientación de Games Workshop. 

Nota: Escribo esto de cabeza, basándome en lo que recuerdo de la ambientación leído en suplementos y en las novelas sobre Gotrek y Félix de William King. No he leído las novelas posteriores a las de este autor, ni me mantengo al día con los detalles del Viejo Mundo, así que igual algo de lo que apunto aquí está ya desfasado, o resulta muy incompleto. En fin.



NATURALEZA

Los estándares de comportamiento por los que se rigen los enanos son muy duros, y en ocasiones, no todos están a la altura, por falta del individuo o exceso de las circunstancias. Se comete un acto considerado aborrecible, que trae una inmensa vergüenza sobre quien lo realiza. O se rompe un juramento, que es lo mismo que decir que se rompe el propio honor. Cualquiera de estos actos resulta imperdonable.

El enano que realiza algo semejante se verá rechazado por su sociedad, pero lo que es peor, se rechazará a sí mismo. Su vida, privada de un pilar fundamental, deja de ser soportable. Morir resulta preferible a seguir viviendo con el peso de la humillación, de la vergüenza, de la consciencia de sí mismo.

Pero los enanos rechazan la salida fácil. No se trata meramente de poner fin al dolor mediante el suicidio. Su muerte ha de resultar significativa, con la esperanza de que pueda traer consigo la redención, la recuperación de su honor, siquiera de forma póstuma. Y a ser posible, que la suya no sea una muerte solitaria, sino que vaya precedida por la de algunos otros, preferiblemente los más peligrosos seres con los que puedan encontrarse. Así, quizá, al acabar con alguna potencial amenaza para con los suyos, encuentren en la muerte algo del consuelo que la vida les niega.

El enano que decide tomar esta senda, la del Matador, realiza un peregrinaje al altar del dios Grimnir, en Karak Kadrin. Allí, el doliente toma para sí el juramento de los matadores, una experiencia que le transforma hasta cierto punto. El juramento mediante el cual el enano se compromete a buscar la muerte y la redención en un mismo acto, le permite sublimar su dolor y deshonra la mayor parte del tiempo, aunque estas emociones pueden aflorar en ciertos momentos, causando episodios depresivos que el Matador tratará de ahogar en alcohol y violencia.

El Matador no aguarda a que su destino de con él, sino que parte a su encuentro. Viaja continuamente, buscando siempre los lugares más peligrosos, las bestias más fuertes a las que dar muerte, siempre con la esperanza de que sea al contrario, aunque el juramente le impele a hacer todo lo posible para triunfar contra sus enemigos.

Muchos consiguen pronto su propósito, y son considerados los afortunados por aquellos que perduran a pesar de sus esfuerzos, aquellos para quienes la muerte es elusiva y contemplan con rabia y humillación que, una vez más, siguen vivos a pesar de todo. Estos desafortunados inidividuos buscan adversarios cada vez más poderosos, más dignos de matar y de morir a sus manos.


ORGANIZACIÓN

Los Matadores suelen ser solitarios y errantes, siempre a la búsqueda de un glorioso final. Pueden unirse temporalmente a otros individuos si esto les sirve a sus propósitos, aunque muy raramente esto desembocará en una amistad. Unirse a la exploración de unas viejas ruinas, sí claro, sobre todo si hay rumores de que algún troll habita por allí. Pero nada más.

Para el resto de la sociedad enana, los Matadores son proscritos, individuos a los que se tolera, puesto que han sido elegidos por Grimnir, pero ningún enano dejará jamás de tener presente que para convertirse en lo que es, el Matador cometió en el pasado una terrible afrenta, o que se convirtió en un rompejuramentos. Y pocos apelativos resultan más terribles para un enano que ese.


AFILIACIÓN

El enano que desee convertirse en Matador tiene que haber cometido algún acto -explicado más arriba- tan ruin que los remordimientos no le permitan vivir. Esto se traduce en términos de juego como una Pasión apropiada con un valor mínimo de 50%. Cuando se toman los votos del Matador, esta Pasión se convierte en el Juramento de Matador, usando el mismo valor.

Para progresar en la Hermandad alcanzando las nuevas posiciones, el personaje ha de cumplir con los requisitos habituales en los valores de habilidad del culto, pero además ha de lograr otra hazaña, que es la de dar muerte a una criatura referida en el término de su nuevo rango. El monstruo debe caer a manos del Matador y aunque no necesariamente en un combate singular, el enano sí debe haber tenido un papel fundamental al abatir a la bestia y al arriesgarse a sus ataques. Queda en manos del Director de juego decidir si esto se ha cumplido en una situación concreta.


RESTRICCIONES

  • Nunca, jamás, le preguntes a un Matador por el motivo de su deshonor. Su pasado está enterrado en lo más profundo de su Juramento, y pedirle que lo saque de ahí es una afrenta que conlleva consecuencias a menudo mortales.
  • Los Matadores buscan la muerte, no se esconden de ella. No pueden portar ningún tipo de armadura.
  • El arma de un Matador es el hacha. Puede ser de cualquier tamaño, desde portar una hachuela en cada mano hasta blandir aterradoras hachas de dos manos, aunque lo más habitual es utilizar el hacha de batalla.



HABILIDADES

Aguante, Estilo de combate (Matador), Evadir, Juramento de Matador, Pelea,  Rastrear, Voluntad.


DONES

El Miembro dedicado (Matatrolls), al tomar el Juramento de Matador obtiene los Dones Resistencia e Inmune al Miedo. Al alcanzar el rango de Miembro probado (Matagigantes), recibe Poderoso. Una vez se convierte en Supervisor (Matadragones), consigue el Don Robustez. Finalmente, el rango de Líder (Matademonios) otorga el Don Velocidad.


ALIADOS Y ENEMIGOS

Los propios del pueblo de los enanos. No hay un enemigo particular de los Matadores, aunque eso no es problema para ellos, nunca hay falta de criaturas a las que buscar para matar y morir.


-Nuevo Estilo de combate: Matador

El Estilo de combate Matador incluye todo tipo de hachas. Más allá de eso, cada Matador lucha a su manera, lo que significa que puede escoger entre una selección de Rasgos para personalizar su estilo.

Armas: Hachuela, Hacha de Batalla, Gran Hacha.

Rasgo: A escoger entre Aporrear, Matar o Morir y Temerario.


-Nuevo Don: Inmune al Miedo

El personaje dotado de este Don no se verá afectado por el miedo en ninguna de sus formas, ya sea provenientes de los Rasgos de algunas criaturas, como Intimidar o Aterrador, ya sea como el efecto de un Hechizo. Si el Rasgo o Conjuro permiten una tirada de Resistencia, se asume que el Matador la supera automáticamente. 

 

martes, 4 de junio de 2019

El arco del Laertíada

[,,,] "yo os voy a poner por delante el arco de Ulises divino: quien de todos cogiendo en sus manos el arco de Ulises más de prisa lo curve y traspase las doce señales, a ese habré de seguir alejándome de esta morada" [...] (habla Antinoo) "Sin daño será este certamen: bien veo que nos va a ser difícil combar ese arco. Entre todos los que estamos aquí no hay ni uno de cierto que sea como fue en otros tiempos Ulises; lo vi con mis ojos y, aunque niño pequeño yo entonces, aún guardo el recuerdo."
 -Homero, Odisea. Canto XXI, 73-96
 

En realidad, el mal bicho de Antinoo sí confía en poder lograr la prueba propuesta por Penélope. Y ya se sabe cómo sigue la cosa: ninguno de los pretendientes es capaz de tensar el arco, que ven asombrados como el mendigo que Penélope ha aceptado como invitado lo consigue sin esfuerzo. Éste se revela como Ulises y, para entonces, su hijo Telémaco ya ha cerrado las puertas del salón y retirado las armas de los pretendientes. Y entonces se monta una buena.


Estoy leyendo el manual de Mythras de 77Mundos. Con esta van ya unas cuantas veces que leo el manual de este juego. No viene mal refrescar el sistema de vez en cuando; durante las sesiones siempre hay momentos en los que olvido la aplicación de alguna regla -soy de los que prefiere improvisar en el momento y consultar el manual más tarde- lo que siempre me fastidia bastante cuando caigo en la cuenta de haber cometido un error: que si los modificadores a los ataques a distancia, la forma de llevar a cabo el cambio de alcance en mitad de un combate o la gestión de la fatiga. Me fastidia mucho que me pase, incluso cuando no ha supuesto una gran diferencia durante la sesión, en realidad.

Bueno, que me distraigo. Estaba leyendo el capítulo de combate, y al llegar al apartado del empleo de ataques a distancia me ha venido otra vez a la cabeza una idea que ya me estuvo rondando hace un tiempo. Tiene que ver con los arcos y los modificadores de daño.

El manual de Mythras contempla el empleo del modificador de daño cuando se emplea un arma a distancia de forma binaria, o ese tipo de arma en concreto usa el modificador, o no lo hace. Generalmente sólo los arcos y las armas arrojadizas lo añaden a su propia tirada de daño, otras armas, como la ballesta, no lo emplean.

Pero el caso es que los arcos, cuando son fabricados -hablo de esto basándome únicamente en lo poco que he leído sobre el tema y lo que me ha contado alguien que sí lo dominaba algo más, no puedo estar más lejos de conocer este asunto a fondo, me temo- se hacen para que puedan impulsar la flecha con una potencia, que se mide en libras de presión, que es distinta según el tipo de arco, los materiales con los que ha sido fabricado, etc. Esa potencia, sumada a las flechas adecuadas -un proyectil más pesado supone una mayor masa a la hora de calcular la fuerza del impacto- son las que darían la cantidad de daño.

Es decir, volviendo a los términos de juego, un arco corto no haría un daño de 1d8+modificador de daño, sino, atendiendo a estos factores en su construcción, 1d8, ó 1d8+1d2, o 1d8+1d4 y así sucesivamente. Lo que ocurre es que para poder ser manejados a su pleno rendimiento, el arquero debería contar con un modificador de daño que igualara al del arco, representando la capacidad de tensar y disparar un arma especialmente poderosa. Esto, en realidad, ya se venía haciendo en D&D -no recuerdo si en AD&D o en D&D3-, donde arcos especialmente caros podían ajustarse para usar el bono al daño del arquero que lo usara.

Esto, claro, supone tener en cuenta ese dato para cada arco concreto. En la mayoría de los casos eso no debería ser problema, lo normal es considerar que el arco se ajusta a los atributos de su poseedor. Sólo habría que tener en cuenta este detalle si carece de dueño. Como decidir el TAM y la complexión a la que se ajusta una armadura recién encontrada como parte de un tesoro.

Un par de detalles más a tener en cuenta:
  • Disparar un arco cuyo modificador de daño es inferior al del arquero no supone ningún problema, contando con algo de tiempo para familiarizarse con el arma. El modificador, sin embargo, queda limitado al del arma. Así, si una arquera especialmente grande y fuerte (modificador de daño +1d4), comienza a probar un arco con muchas menos libras de presión de lo que está acostumbrada a usar (1d8, sin sumar nada), no podrá aprovechar toda la potencia que es capaz de ejercer cuando dispare con esa arma.
  • Por el contrario, usar un arma que requiere un esfuerzo mayor del que uno es capaz de alcanzar sí representa una mayor dificultad a la hora de emplear ese arma para disparar. El procedimiento comienza comparando los modificadores de daño del arco y el arquero. Si el del arco es superior en un paso (+1d4 frente a +1d2, por ejemplo), el arquero puede usarlo pero con dos limitaciones: usa su propio modificador de daño, y la tirada de Estilo de Combate queda limitada por el Valor de Músculo en Difícil. Por cada paso de diferencia adicional entre los respectivos modificadores de daño, la habilidad de Músculo se ve reducida en un grado más.


Ejemplo: El arco de Ulises está preparado para ser usado por alguien que cuente con un impresionante +1d8 -digno de un héroe mitológico- como modificador de daño. Eurímaco, uno de los que aspiran a la mano de Penélope, trata de tensar el arco. Con un modificador de daño de +1d4, su Estilo de Combate queda limitado por su Músculo a dificultad Formidable. La tirada resulta en un fallo. Rabiando su ignomínia, abandona el arma. Es entonces cuando el anciano mendigo ruega que se le permita probar suerte...

lunes, 3 de junio de 2019

Mythras Companion

Cuando leí por primera vez el manual del, por aquel entonces, RuneQuest 6ª Edición, recibí la muy agradable impresión de encontrarme frente a un manual de los que no requerían nada más. Un conjunto de reglas completo, no un "mánual básico" sino el manual, a secas. Un libro en el que es apreciable que lo contiene todo, en el que sus autores no se han dejado nada para poder así empezar a alimentar una cadena de suplementos con "nuevas opciones" para los jugadores. Que si te compras un suplemento es porque quieres, no porque lo necesites para poder jugar. Básicamente, lo contrario de lo que cualquier editorial importante hace con sus líneas de juegos sobreproducidos, líneas infladas con innecesarios suplementos.

Pero claro, al final uno siempre quiere más. A los pocos meses de jugar, eché a faltar algunas reglas detalladas, o subsistemas, para algunas cuestiones que, dependiendo del tipo de campaña, pueden resultar o bien muy importantes o del todo irrelevantes. En particular, reglas de navegación, combate de masas y estadismo (o gestión de dominios). Las dos primeras quedaron cubiertas en algunos de los primeros suplementos de RQ6 (respectivamente, en Shores of Korantia y en Mythic Britain) y es que las guías de ambientación sí suelen incluir alguna regla nueva, o algún cambio en las del manual -particularmente en la magia- cuando resulta necesario para el entorno de campaña que se nos está explicando. Que no es lo mismo que decir que contienen la protocolaria inclusión de nuevas dotes, nuevos conjuros y nuevas clases de prestigio de todos y cada uno de los suplementos de D&D3, por ejemplo.

Cuando esas reglas de navegación y batallas se publicaron de forma independiente en el pequeño suplemento Ships & Shieldwalls, me pareció bien. Son reglas que añaden un detalle que personalmente agradezco si las partidas tocan esos temas. Y es que me gustan mucho los subsistemas, o "minijuegos" como los llamaba un amigo; ese pequeño conjunto de reglas con el que se cubre un apartado muy específico de lo que puede ocurrir en una partida, y que introducen una variedad que encuentro agradable (hay juegos que no requerirían jamás de algo así, pues lo resuelven todo con las mismas mecánicas básicas, y eso está muy bien para quien le guste. Pero yo prefiero algo un poco más crunchito, gracias). Por cierto, que parece que este mismo mes dicho suplemento saldrá en preventa con 77Mundos, bajo el título Barcos y Batallas.

Con el tiempo -ya son casi, casi, siete años desde que TDM publicó el manual- algunos de los entornos de campaña aparecidos contienen subsistemas de diversa temática, cuyo empleo puede ser deseable en ambientaciones distintas de aquella para la que fueron diseñados. Digamos que quieres usar las reglas de cordura y adicciones de Luther Arkwright y el detallado combate táctico con miniaturas que presenta Classic Fantasy. Llegado este punto, el que Pete y Loz hayan decidido recopilar algunas de estas reglas, además de añadir unas cuantas nuevas, y ponerlas a la venta en un único suplemento dedicado a tal efecto, no me parece una mala cosa.

Y eso es exactamente lo que han hecho con Mythras Companion. Un conjunto de subsistemas que ayuda a complementar el manual en campañas concretas. No son reglas para añadir siempre, sino cuando la ocasión lo requiera e incluso así sólo si resulta del gusto de los jugadores, pues ninguno de estos subsistemas resulta, estrictamente hablando, imprescindible. Aunque en según qué casos, no se quedan muy lejos de eso.


Forma

Mythras Companion es un suplemento bastante breve, apenas unas cincuenta y seis páginas. Encuadernado en rústica, diría que el formato físico puede variar mucho en función de a quién se le compre. Drivethrurpg lo tiene a la venta por un precio considerablemente superior al de Aeon Games (quince dólares en el primer caso frente a ocho euros en el segundo), lo que me hace pensar que la presentación será muy distinta en ambos, probablemente porque el de Aeon vaya en grapa, o con las endebles cubiertas que suelen usar allí para los módulos y suplementos similares, como el Mythras Interactive o Thennla, o puede que lo hayan impreso en blanco y negro. No puedo afirmar nada de eso con seguridad, sin embargo, no he visto ningún ejemplar del suplemento impreso por Aeon.

Antes he mencionado "en blanco y negror", porque Mythras Companion viene, por defecto, como suplemento en color. Eso significa, de forma muy similar al anterior Worlds United, que se ha usado color para los títulos de los apartados, además de un par de ilustraciones igualmente coloreadas. Además, se ha añadido una textura a la página que la sombrea ligeramente. Es de las que resulta más oscura por los bordes mientras que es muy clara en la zona de la mancha de página, por lo que no dificulta nada la lectura, tranquilos. Pero a lo que voy es que decir que este libro es en color, aunque técnicamente es una afirmación que puede ser defendible -técnicamente cierta, incluso- da una impresión que no se corresponde a lo que la mayoría de nosotros consideramos que es un libro en color. Encarece un tanto el resultado, eso sí. Sorandib, otro suplemento -para el mundo de Thennla- que ha sido publicado a la vez que Mythras Companion, también aparece como manual en color, lo que conlleva un precio muy por encima del que debería haber tenido. De veras que me gustaría que en TDM abandonaran esta nueva afición suya, pero empieza a parece que esta va a ser la norma de ahora en adelante.

La maquetación es la misma que en Mythras, exceptuando el uso del color y la textura de la página. Hay unas pocas ilustraciones, algunas recicladas de Classic Fantasy, otras originales, y tres de ellas en color. La cubierta, como se puede apreciar, recicla, tal y como lo hiciese Imperative y el Character Creation Workbook, la fantástica ilustración de David Benzal.


Contenido

Bueno, toca ver qué es lo que se incluye entre las páginas de este suplemento de reglas. Como suele, página de créditos -además de Nash y Whitaker se nombra a John Snead y Rodney Leary- que se aprovecha también para alojar la Introduction. Resumida, viene a decir que estas reglas han ido apareciendo con los años y no les parecía mala idea juntarlas en un único libro, y que son por completo opcionales.

Pasamos ya a cada uno de estos subsistemas. En primer lugar encontramos Tactical Combat, venido de las páginas de Classic Fantasy. Se trata de un sistema de combate que emplea miniaturas y retícula de cuadraditos; el resultado es uno de los sistemas de combate de este tipo más elaborado que conozco. Las miniaturas tienen encaramiento, por lo que pueden ser atacadas por un flanco o por la espalda, algo que a su vez influye en sus probabilidades de defenderse según el arma que porten -un escudo no puede usarse para bloquear un ataque proveniente del lado contrario al que se lleva, por ejemplo-. Es muy completo, aunque, igual que ocurre con las reglas de combate de Mythras, hacerse con el sistema puede llevar algunas sesiones de empleo. A estas alturas, en mi grupo lo usamos con bastante soltura, pero al principio puede intimidar un poco, con la cantidad de variables que tiene.

Hasta donde llego, las reglas de combate táctico son virtualmente idénticas a las de Classic Fantasy, mientras que las que aparecen en el capítulo siguiente, Social Combat, son completamente nuevas para la ocasión -o tomadas quizá, de alguna de las campañas de Pete y Loz-. El tema de gestionar débates políticos o filosóficos, intrigas cortesanas y demás eventos de similar naturaleza mediante un sistema de reglas es algo que tiende a dividir a los aficionados. Están quienes opinan que resultan completamente superfluos y que no hacen nada que no pueda hacerse con la interpretación de los jugadores y quizá alguna tirada de la habilidad pertinente -y la decisión más o menos arbitraria del director de juego, añadiría yo-. Yo soy más de la opinión de que reglas así son de gran utilidad en situaciones puntuales (he recurrido a sistemas así para momentos fundamentales en alguna campaña, como la que dirigí con Shores of Korantia y se debatió sobre la forma de gobierno de una nueva ciudad-, y que prefiero que se resuelvan con una emoción análoga a la de un combate, aunque sea uno verbal. 

Lo de analogía con el combate es bastante preciso en este caso, porque eso es lo que hacen estas reglas. Presentar el conflicto social de una forma casi, casi, simétrica con el conflicto armado. Hay asaltos y acciones, y a lo largo de unos los participantes usan las otras para tratar de superar a su adversario. Para ello pueden recurrir a diversas habilidades o incluso pasiones en función de las circunstancias. Hay una tirada de iniciativa, y un daño social que un personaje puede infligir y que va en función de su porcentaje en la habilidad que esté empleando, como en el combate espiritual. Hay una armadura, la confianza, que se mide por la Voluntad del personaje, y unos "puntos de golpe" que representan tres categorías de daño social que alguien puede soportar (compostura, integridad y resolución), y que actúan algo así como localizaciones de golpe.

Eso en su forma más básica. Por supuesto, el conflicto social está sujeto a alteraciones según la situación (por ejemplo, un abogado en un juicio no emplea sus propios "puntos de golpe", sino que está tratando de proteger los de su defendido) y además están los efectos. Las mismas reglas que establecen una dinámica tan dúctil en los combates de Mythras sirve para introducir variedad en los enfrentamientos sociales. Estos efectos, a decir verdad, van muy en paralelo con los de combate. Pero creo que pueden hacer un buen papel a la hora de introducir tensión en un juicio, debate político o lo que sea. No convencerá, sin embargo, a quienes no gustan de gestionar mediante reglas y tiradas algo que consideren debe ser por completo parte del ámbito de la interpretación de los jugadores. El capítulo concluye con algunos nuevos conjuros de Magia Común adecuados para la ocasión.

Sanity & Corruption. Las reglas relativas a los estados mentales que vienen en este libro son, en parte provenientes de Luther Arkwright y en parte de nuevo cuño. Las de cordura son más o menos tal cual las reglas que aparecieron por primera vez en la ambientación que adapta el cómic de Bryan Talbot, y que a su vez están fuertemente influidas por La Llamada de Cthulhu; Los personajes tienen una reserva de puntos -Tenacidad-, cuya pérdida supone una lenta erosión o desmoronamiento violento -según lo rápido que pierdan esos puntos- de su mente, pudiendo provocarles reacciones histéricas momentáneas o trastornos más duraderos. Al contrario que en La Llamada de Cthulhu, los puntos de Tenacidad se recuperan de forma natural -mucho más lentamente si la pérdida los ha llevado por debajo de cero-, después de haber sufrido según qué experiencias. Esas experiencias vienen graduadas de cero hasta cinco, mostrando una creciente gravedad, que indica la dificultad de la tirada de Voluntad necesaria para sobreponerse a la impresión, así como la cantidad de puntos de Tenacidad perdidos si dica tirada es un fallo.

La corrupción es una cuestión que ha sido tratada de pasada en algunas de las publicaciones de TDM. En Mythic Constantinople hay algunas reglas de ese estilo, pero las de aquí se basan más en las dependencias de Luther Arkwright, aunque ampliadas para representar no solo adicciones. Se basa en generar una pasión que sea la motivación que conduzca al personaje hacia la corrupción, motivación que, en realidad, no tiene por qué parecer negativa en principio (el deseo de conocimientos, amor, o cualquier otra cosa puede empujar en la dirección equivocada tanto como las peores ambiciones). Hay una tabla que indica el tipo de actos que alguien puede estar dispuesto a hacer atendiendo a la fuerza de su pasión. Si tiene 55%, podría mentir por ello, pero con 85% estará dispuesto a cometer crímenes realmente graves. Alguien con 101%+ no se detendrá ante nada.

Es decir, estas reglas son -comprensiblemente, dado su origen para reflejar adicciones- una forma de mostrar las pasiones de un modo malsano, como un objeto de deseo por el que el personaje hará cosas cada vez peores. Por lo tanto, toda esta corrupción es más bien un estado mental, a medida que el individuo se hunde en una espiral de actos cada vez peores en pos de la consecución de sus deseos. Pero también hay un apartado final sobre corrupción corporal, cuando esa fealdad interior se manifiesta a través de transformaciones físicas.

En este último apartado los autores muestran casi ciertas reservas sobre estas reglas a la hora de ser usadas en entornos de Espada y Brujería de corte clásico. Aducen que en muchas historias seminales del género -Howard y similares-, la corrupción a la que están sometidos los brujos y hechiceros no se manifiesta a través de mutaciones ni nada por el estilo, sino que es algo totalmente mental. Pero como Warhammer y Clásicos del Mazmorreo han demostrado sobradamente, los brujos mutantes molan, así que aquí hay reglas para ello.

Vehicles es otro conjunto de reglas que ya ha aparecido con anterioridad, en este caso, en Luther Arkwright, After the Vampire Wars y Worlds United. Las reglas que aquí vienen se usan para diseñar todo tipo de vehículos -teniendo en cuenta las posibles ambientaciones, desde un carro de caballos hasta un destructor estelar-, junto con algunas reglas de combate. 

Teniendo en cuenta que se trata de Mythras, encuentro este subsistema sorprendentemente abstracto. Personalmente me parecen reglas aptas para emplearlas en campañas donde pueda tener lugar situaciones que impliquen estos elementos, pero que no sean básicos para la campaña, en cuyo caso se me quedarían un poco cortas, me parece. Por ejemplo, me sirven para una campaña situada en el mundo contemporáneo, en la que ocasionalmente los PJ puedan verse implicados en una persecución en la carretera, pero no tanto si la campaña versara sobre pilotos de combate, con sus cazas tomando mucho protagonismo y tiempo. Vamos, que te sacan de un apuro, pero creo que no te llevan muy lejos.

Y es por eso por lo que creo que el siguiente capítulo, este de nuevo cuño, complementa muy bien el anterior. Hot Pursuit: Races & Chases mueve el asunto de los vehículos mucho más lejos con reglas para persecuciones y combates motorizados. Bueno, en realidad se pone mucho más peso en la cuestión de las carreras y persecuciones que en los combates -aunque se tiene en cuenta el posible empleo de armas-, con reglas para obstáculos, distancias y velocidades relativas, pérdidas de control del vehículo (mala cosa, pifiar en una de esas), y unos cuantos Efectos para salpimentar esa carrera de cuádrigas o la huida a bordo de un camión de esos bárbaros motorizados postapocalípticos.

El último capítulo, Pyramids, Pulps & Paragons, se dedica a la creación de personajes. Las pirámides a las que se alude en el título van en referencia a una forma simplificada de repartir los trescientos cincuenta puntos con los que cuenta un PJ recién creado en Mythras para repartir entre la cultura, profesión y puntos gratuitos. En lugar de esos tres pasos, los puntos se reparten en una serie de cantidades definidas por una estructura piramidal -como ocurre en Magic World, por ejemplo-, con una habilidad sumando cincuenta puntos, dos habilidades sumando cuarenta, y así. Hay algunos detalles a tener en cuenta, como que algunas asignaciones deben ser hechas a habilidades profesionales y alguna que otra cosa más, pero en líneas generales resulta algo muy sencillo. Apto para crear personajes en muy poco tiempo.

Los personajes de las categorías Pulp y Parangón no se corresponden exactamente, como yo habría pensado, con sus equivalentes en After the Vampire Wars y Worlds United, sino que funcionan de forma algo diferente. Es decir, sigue tratándose de incluir reglas para crear PJ más competentes y/o poderosos de los estándar en el juego, pero se hace de forma un poco distinta.

Un PJ Pulp cuenta, además de con algunos puntos gratuitos adicionales y un margen de gasto algo mayor, con dos opciones a escoger de entre una pequeña lista de ventajas especiales -tener un Punto de suerte adicional, las tiradas de Aguante se hacen a un nivel de dificultad más fácil, cosas así-. Un Parangón cuenta con más puntos todavía -y un margen aun mayor- y puede escoger tres ventajas de entre una lista parecida, pero con algunas opciones mejoradas respecto al Pulp.

En realidad, no creo que ni con esas ventajas los PJ de Mythras de tales categorías representen a los personajes de ficción larger than life a los que se menciona, pero esa ventaja extra sí les puede ayudar a superar obstáculos que paralizarían a un personaje normal. De todos modos, tampoco soy mucho de usar este tipo de reglas. Algunos jugadores se aficionan mucho a ellas, y cuando toca volver a jugar con PJ normales les entra el bajón y la melancolía por sus potentes Parangones.

La última página del suplemento lista una serie de recursos online a los que echar mano para este juego; foros, el Encounter Generator, algún podcast y canal de Youtube, cosas así.

Y ya.


Algunos comentarios

No me sobra nada de lo que viene en este libro. Si acaso, creo que se ha quedado corto y que debería haber incluido alguna que otra cosa más.

Los grandes ausentes de Mythras Companion, a mi entender, son los poderes psíquicos, después de aparecer en tres entornos de campaña -Luther Arkwright, After the Vampire Wars y Worlds United- creo que podrían haberlos reproducido aquí. Pueden ser empleados en multitud de entornos distintos -yo mismo llevo un tiempo dándole vueltas a un Mythras Athas, y viene muy a mano contar ya con estas reglas- y hacen sinergia con las reglas de cordura.

Otro detalle que me gustaría haber visto es una hoja de personaje que incluyese los nuevos apartados que presentan algunos de estos subsistemas: puntos de tenacidad, confianza, daño social, etc., pero en fin, quizá acaben añadiendo alguna hoja de personaje así en la web de TDM. No sería este el primer suplemento que no incluye hoja de personaje propia, aunque sí pueda encontrarse en la página de la editorial.

Podría hablar de mis deseos de unas reglas de gestión de dominios, pero creo que este no sería el suplemento adecuado para incluirlas, probablemente serían demasiado extensas. Así que seguiré usando el Empires de MRQ2 mientras tanto.

Mythras Companion no compendia todas las reglas específicas aparecidas en todos los suplementos del juego, eso queda claro. Pero sí presenta varios subsistemas muy útiles -y un tanto crunchitos, aviso para quien no guste de esto, aunque a mí me parezca genial- para cuando la campaña va a hacer incidir los focos sobre un tipo determinado de situaciones (vehículos, debates, salud mental, combate con miniaturas) y el grupo de juego desea representar esas situaciones de una forma más elaborada que una tirada enfrentada.

En fin, si tus gustos se parecen en algo a los míos, y planeas realizar partidas en las que alguno de estos factores sea relevante, Mythras Companion te va a resultar muy útil. Por mi parte, preveo una aplicación muy próxima a las reglas de conflicto social en la campaña de Classic Fantasy que llevo en curso, y el uso de las reglas de corrupción en la próxima incursión que realice al terreno de la Espada y Brujería. Creo que eventualmente podría dar salida a todas estas reglas.

viernes, 31 de mayo de 2019

Las brujas de Benshar, de Barbara Hambly

Las aventuras de Lobo del Sol y Halcón de las Estrellas prosiguen en esta segunda entrega, publicada originalmente en 1987. Al igual que Las señoras de Mandrigyn, esta novela llegó a ser finalista en los premios Locus de 1988. Perdió frente a El séptimo hijo, de Orson Scott Card, obra que personalmente encuentro inferior a esta. En España fue publicada en 1993 por Ediciones B, esta vez no para su colección Nova sino para VIB, la línea de bolsillo.

Las brujas de Benshar mantiene temas y elementos similares a los de Las señoras de Mandrigyn, pero lo hace dentro de un formato muy distinto. La reivindicación de la mujer como personaje activo en el ámbito de la fantasía -donde demasiado a menudo había quedado relegada al papel de dama en apuros y premio para el héroe victorioso- sigue ahí, al igual que la exploración de la naturaleza de la magia tal y como es concebida por la autora para el mundo en el que transcurren las vivencias de sus personajes. Pero en esta ocasión, en lugar de tratarse de una novela de aventuras al uso -viajes, búsquedas, algún que otro combate para amenizar, etc.-, lo que ofreció Barbara Hambly es una novela de misterio.

Han transcurrido unos nueve meses desde los acontecimientos narrados en Las señoras de Mandrigyn. Por primera vez en más de un siglo aquellos individuos con conocimientos de magia pueden darse a conocer sin temor a ser asesinados de inmediato por el Mago-Rey. Pero siguen siendo muy escasos y desconfiados, como es de prever. Lobo del Sol, en su búsqueda de alguien que le enseñe a dominar sus poderes ha tenido que abandonar los Reinos Medios para adentrarse, en compañía de Halcón de las Estrellas, en el pequeño reino sureño de Benshar. Allí se encuentra Kaletha, una mujer que afirma poseer grandes conocimientos de magia y que ha tomado ya a varios discípulos a su cargo.

Benshar es un reino pequeño, apenas una ciudad y sus territorios aledaños, cuya importancia descansa en su posición estratégica como puerta entre los Reinos Medios y el sur desértico, habitado por tribus de nómadas. Aunque actualmente el reino es un lugar relativamente tranquilo, tiene un pasado siniestro. La ciudad en sí de Benshar es un lugar abandonado y temido por todos, pues allí es donde habitaron y gobernaron durante generaciones las llamadas brujas. Mientras Lobo del Sol trata de ser aceptado como discípulo por Kaletha, el monarca de Benshar está negociando el matrimonio de su hija con uno de los jefes tribales nómadas. Y en ese contexto comienza a tener lugar una serie de asesinatos, de enorme brutalidad y que, a los sentidos de aquellos poseedores de sensibilidad hacia lo sobrenatural, apestan a magia.

A lo largo de las páginas de este libro se percibe ya una evolución en Lobo del Sol, que se ve obligado a tomar conciencia de los crímenes cometidos en el pasado a la vez que se descubre cada vez más "ablandado" al tomar un papel protector con los jóvenes hijos del rey de Benshar. Aunque la historia no se nos cuenta exclusviamente a través de su punto de vista, los capítulos que toman a Halcón de las Estrellas como protagonista son más escasos. Eso no supone una merma de la importancia otorgada a este personaje, sin embargo. Da la impresión de que en este punto la autora descubrió que podía tratarla mejor si ofrecía su descripción y reflexiones sobre ella a través de la perspectiva de Lobo del Sol. Como Holmes observando a una doctora Watson no sólo enormemente competente, sino incluso un tanto intimidante.

De nuevo, aunque la actitud feminista se encuentra presente -en el sentido de reivindicación del mayor protagonismo de los personajes femeninos-, la autora evita tópicos simplones. A lo largo de las páginas de la novela hay muchos más personajes femeninos que masculinos, que van desde adolescentes hasta ancianas, todas muy diferentes entre sí, con sus virtudes pero también con sus defectos. Porque extender el protagonismo a los personajes femeninos no implica sólo el darles las mejores cualidades de los héroes, sino también su cuota de miserias.

Otra cosa en lo que repite la autora es en la presentación de lo que para ella, suponen los villanos del género de fantasía o quizá en general. Egoismo y egolatría, mezquindad, ambición sin pensar en las consecuencias... los villanos de Hambly son, o bien personajes débiles y trágicos que no pueden evitar sus actos o, simplemente, individuos totalmente carentes de empatía. A este respecto hay algunas reflexiones a lo largo del libro sobre la naturaleza de los individuos realmente malvados; aquellos que pueden dañar a quienes odian, sin importarles el precio que otros paguen en el proceso y sentirse bien por ello.

Finalmente, se explora algo más la naturaleza de la magia, la necesidad de la Gran Prueba para los nacidos con acceso a sus poderes y lo peligroso que resulta para quienes no han nacido con esa capacidad el tratar de manipular los poderes arcanos. Desde la perspectiva actual, la concepción que Hambly hace del tema resulta bastante tradicional, pero en su momento poner ese interés en describir su funcionamiento -sin llegar a desmitificarla o incluso banalizarla haciendo de la magia una serie de superpoderes- debió ser muy notable.

Si Las señoras de Mandrigyn me pareció un libro muy bueno, más me ha gustado Las brujas de Benshar, que recomiendo sin reservas.

jueves, 30 de mayo de 2019

Decorado para las aventuras

Escena de una partida dirigida en Diciembre, ambientada en el mundo de Xoth.
Leyendo el reciente Mythras Companion, lo primero que encuentras son las reglas de combate táctico, que es una manera elegante de referirse al empleo de monigotes para representar el desarrollo de una pelea.

Son unas reglas extraídas de Classic Fantasy, en las que el sistema de combate empleado por defecto es este -nada impide, en realidad, utilizar las reglas del manual básico-, y como resulta que hace ya unas cuantas semanas que estoy dirigiendo una nueva campaña que hace uso de este suplemento, es algo que tengo bastante presente.

Hace ya unos cuantos años escribí una entrada relativa al empleo de miniaturas en los juegos de rol. El contenido de esa entrada se podría resumir en dos puntos: primero, me encantan las miniaturas y poder verlas en la mesa de juego y, en segundo lugar, me fastidia cuando el sistema de combate con minis fagocita la atención de los jugadores, haciéndoles menos conscientes de la situación descrita que de las casillas de una pulgada de lado.

No he cambiado en esa postura. Todavía siento esa tensión entre dos perspectivas difícilmente reconciliables. Me gusta usar miniaturas, no me gustan las consecuencias de ese empleo. En lo que se refiere a Mythras, eso ha terminado por significar que, cuando dirijo con las reglas del manual básico, casi nunca empleo miniaturas y cuando lo hago no presto apenas atención a las retículas, me limito a representar la situación sin excesivo detalle.  Pero cuando utilizo las reglas de Classic Fantasy, casi siempre las pongo sobre la mesa, y esta vez sí, con todo el peso de las reglas dedicadas al combate táctico.

Bueno, el caso es que, ya que en ciertos momentos me gusta emplear miniaturas, intento hacer la representación cada vez más cuidada. La primera vez fue con mis primeras partidas jugadas, usando minis y escenografía del juego de tablero Heroquest para representar situaciones en los escenarios de Apple Lane. Cuando, más adelante, ya me puse a dirigir yo, los primeros pasos en el empleo de este tipo de decorados fueron con AD&D y la revista Dragón. En el primer número de esa publicación, cuando los tiempode Zinco, a propósito de uno de los escenarios, La Fuente de la salud, se incluyó un desplegable que representaba todo el dungeon. Recuerdo que me tocó recortar unos cuantos folios para ir cubriendo secciones del mismo que iba revelando a medida que los PJ se adentraban en el lugar. Todavía conservo el mapa -y la revista-, junto con alguno más que apareció en un número posterior, que mostraba el interior de una taberna con un ring.

Algunos suplementos de AD&D también contaban con pequeños planos con retícula que representaban localizaciones muy concretas dentro de algún dungeon -creo que eso tenía que ver con las reglas ofrecidas en los Player´s Options, en los últimos tiempos de aquella edición del juego- algunos de esos planos terminé por emplearlos cuando dirigí The Rod of Seven Parts, que traía varios,  pero no los usé todos, y eso que la dirigí usando las reglas ya de D&D3. Lo que pasa es que a las minis les daba el mismo uso que les había dado en AD&D; representación, pero sin entrar del todo en las reglas de movimiento, ataques de oportunidad y demás.

Comencé a usar en serio esto de las miniaturas y el battlemat cuando empecé a dirigir con Pathfinder por 2010 -antes de eso, las minis servían para eso de "tu PJ está aquí, la puerta está ahí, los orcos aparecen por allá"-, y el empleo de ambos elementos fue bien recibido por varios de los jugadores. Era algo bastante sencillo, unas cuantas miniaturas prepintadas de D&D, el hule con la retícula y unos cuantos rotuladores con base de agua para dibujar accidentes del terreno, paredes y demás.

DungeonSpain y Fat Dragon Games para una buena pelea de taberna.
Le fui pillando gusto a la cosa, y un tiempo más tarde, todavía dirigiendo para Pathfinder, me hice con las tres cajas básicas de losetas para D&D, las dedicadas a la ciudad, el campo y el dungeon. Con D&D5 esas cajas fueron publicadas de nuevo, creo que con unas cuantas planchas de losetas adicionales a las que contienen las que tengo yo. De todos modos, me gustaba el resultado, así que acabé reuniendo unas cuantas más de la misma línea; el desierto, tierras heladas, cavernas, etc.

Su empleo resulta muy vistoso, pero también cuenta con algún problema. Y es que no encuentro fácil improvisar con estas cosas, no del modo en que lo puedo hacer con los rotuladores y el hule. Para poder preparar algo complejo con estos elementos suele hacer falta bastante preparación y organización previa. Y yo soy un desastre organizándome.

Luego empecé a ver que había empresas que se dedicaban a elaborar elementos de escenografía específicos para juegos de rol. Algunas eran realmente impresionantes, también en el precio, así que durante un tiempo no pude hacer nada más que mirar las fotografías que encontraba navegando, como un niño con la cara pegada al cristal de una juguetería.

Cuando salió DungeonSpain me tiré de cabeza a por el set básico. Montar un escenario para las situaciones de combate era casi tan fácil como el empleo de los rotuladores pero mucho más vistoso. En contra, barato no era, pero no tan caro como otras alternativas que había visto por ahí. También estaba que las piezas del set no tardan en quedarse cortas a la hora de representar según qué cosas. De todos modos me gustó lo suficiente como para acabar haciéndome con los cuatro sets publicados, aunque nunca llegué a adquirir un blíster, los precios me parecían prohibitivos.

DungeonSpain tiene algún que otro problema más, también. No es algo que puedas llevar alegremente cuando te desplazas por ahí para hacer la partida. Las cajas son pesadas, y la resina de las que están hechas las piezas es frágil frente a los golpes. Nunca se me ha roto una, pero con el uso continuado será cuestión de tiempo antes de sufrir algún percance. Una pieza de muro que caíga al suelo, por ejemplo, probablemente se hará añicos.

Encuentro en nuestra última sesión de Classic Fantasy, recreado a posteriori.
Entremedias, probé con otras opciones más económicas, como alguna carpeta con planos de lugares con retícula para D&D -tengo uno de templos-, y algunos map pack de Paizo. Los mapas poster de D&D los tengo porque los encontré de oferta, pues no me interesan demasiado en realidad, dado lo poco rejugables que resultan -muestran localizaciones muy específicas-. Los map pack son más cómodos y rápidos de emplear que las losetas de D&D gracias a que todas las piezas tienen el mismo tamaño, pero los encuentro menos vistosos. Los Flip-map de Paizo tienen el mismo problema que los mapas de D&D, exceptuando los más básicos, como el de la Caja de iniciación, son poco reutilizables.

Y entonces, en las primeras Ludo Ergo Sum a las que pude acudir, me encontré con otra cosa. Allí estaba Josema Saga dirigiendo una partida de Clásicos del Mazmorreo, para la que contaba con toda la escenografía preparada. Eso incluía, entre otras cosas, un castillo y un barco. Lo curioso es que todos esos diseños estaban hechos en papel. Resultó que había pequeñas editoriales que se dedicaban a hacer diseños de este tipo de escenografía, que luego podrían ser adquiridos en pdf. Con una impresión en color y algo de manualidades el resultado era tan vistoso -o más- que el uso de la resina, e inménsamente más barato. Josema Saga fue muy amable al darme algunas indicaciones, algo más adelante, acerca de la forma de preparar estas cosas.

Y desde entonces hasta ahora, por ahí sigo. Soy muy poco paciente para las manualidades, me frustro con facilidad, pero he tenido la suette de contar con ayuda, y en estos momentos la cantidad de escenografía que uso de este tipo, la de Fat Dragon Games, va creciendo. El material utilizado es un problema a la hora de transportarlo por ahí debido a su fragilidad, así que imprimo los diseños en papel de 300 gramos, que es casi cartulina. Por lo demás, mover esto puede ser aparatoso por el bulto que hacen, ya que no por el peso. Yo utilizo algunas cajas de plástico transparente para ello.

Al final, he terminado acumulando una buena cantidad de elementos de escenografía de muy variado origen, y les voy dando uso -si es que en esa partida decido emplear estas cosas-, en función de lo que considere necesario, y también un poco de mi capricho, si me apetece o no el uso de miniaturas.


A esos goblins, con los años, los han matado más veces que a Al Leong
Otros directores de juego, que aun considerando que han de utilizar miniaturas para representar combates y situaciones de índole semejante en sus partidas, no gustan de semejante despliegue, pueden decantarse por opciones más minimalistas. En la asociación en la que suelo jugar hay quien utiliza el hule -los roleros de la asociación conseguimos que la junta comprara uno, al igual que algunos sets de DungeonSpain- con dados para representar la oposición a la que se enfrentan los PJ, y palitos de madera, parecidos a los de los helados, para señalar paredes, túneles y demás. En su casa, bajo un cristal sobre la mesa de juego emplea un mantel de plástico a cuadros, cuadros que tienen justamente una pulgada de lado. Ahí jugué una larga campaña de D&D, y sin echar nada de menos. Pero cuando soy yo quien dirige, me gusta ofrecer una presentación más elaborada. Mientras que en otras partidas, me decanto por descripciones, quizá algunos trazos en una hoja de papel y poco más. Según toque, osegún me de ese día.