miércoles, 6 de febrero de 2013

Mío Sidi, de Ricard Ibáñez

No hace mucho hablaba sobre Los dientes del dragón, una novela que ejemplificaba muchos de los elementos que me gustaría introducir en una campaña de la Tierra Alternativa.  Pues bien, la obra de Juan Eslava Galán tiene su eco en un libro posterior escrito por Ricard Ibáñez, que a estas alturas y en este mundillo del rol no precisa de presentación alguna.

Se trata de Mío Sidi (Dolmen Editorial, 2010), novela dedicada a narrarnos la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, como suele ser conocido. Pero las fuentes utilizadas por el autor no son las históricas, ni hay pretensión de ofrecernos una historia fidedigna con la realidad. En su lugar, recurre a los cantares y leyendas sobre esta famosa figura, como el Cantar de Mío Cid, extrayendo de estas obras multitud de episodios con los que va entretejiendo una biografía cargada de leyenda y aventuras.

Y el hilo con el que todo queda bien tejido es la fantasía. Una fantasía que, y ahí es donde me sorprendí en la lectura de la novela, emplea los mismos parámetros que Los dientes del dragón. Aclaremos que no estoy diciendo que haya algún plagio ni nada por el estilo. Más bien que, en la tradición de los autores pulp como Lovecraft, que tomaba de otros y dejaba tomar nombres, títulos y criaturas de sus propias historias para conformar los Mitos, Ibáñez ha tomado elementos de la obra de Eslava Galán y los ha añadido a su propia historias. O ha adaptado las leyendas tradicionales de la misma forma que Galán, según se mire.

Así, cuando en la obra aparecen orcos (sí, orcos, y en un dungeon, nada menos que en el Ojo Guareña, en Burgos, si no conocéis estas cuevas buscad por internet, veréis que es difícil encontrar un lugar más apropiado para un buen dungeon) estos hablan usando el mismo galimatías de consonantes que se usa en Los dientes del dragón, algo así como "Ruwbw xyweoi viburi. ¿Nw kq oywsi dikkge?". La magia muestra los mismos principios, se habla de la Abominación (que es el nombre con el que los cristianos llaman a la Diosa y a la magia que practican los adoradores de ésta). La magia aceptada por la Iglesia está en manos de los clérigos cristianos, lo que no quita que haya muchos magos, paganos o de otras religiones.

Las razas no humanas son las mismas, parte de las "cuatro razas inteligentes, gnomos, humanos, enanos y elfos", lo que suena un montón a D&D. Por cierto, que los elfos siguen siendo seres esquivos que viven en el plano o mundo de las hadas, aunque gustan de tener relaciones con los humanos, lo que da lugar a los semielfos, como ocurre aquí con Jaún Zuría.

Incluso hay una mención en el Dramatis Personae sobre Asmodeo de Sinán, personaje de gran importancia en la novela de Eslava Galán.

Pero, como decíamos antes, ambas novelas comparten el mismo universo mítico, sin que eso signifique copia o plagio. Creo recordar que en alguna entrevista, Ricard Ibáñez mencionaba conocer personalmente a Juan Eslava Galán. Puede que incluso haya un acuerdo explícito entre los dos escritores (Esa es una pregunta que me gustaría ver en alguna de las numerosas entrevistas que le hacen a Ricard Ibáñez, y que suelen repetir muchas cuestiones ya sabidas).

Así que tenemos una novela en clave de leyenda y fantasía sobre la vida del Cid, o Sídi, pues tal es el nombre otorgado a Rodrigo por los musulmanes que sentían respeto por él. La novela se divide en cuatro partes o cantares, que conforman las diversas etapas de la vida del protagonista. La historia sigue, a grandes rasgos, los pasos más conocidos de la historia de Rodrigo Díaz de Vivar. Aunque sólo sea por haber visto la película de Anthony Mann con Charlton Heston, la cosa será familiar. Pero las acciones de muchos personajes están motivadas por los numerosos elementos sobrenaturales que pueblan el relato.

Eso sí, no se trata del Cid Campeador que lucha contra los moros por Cristo y España, como muchos historiadores interesados apuntaban. En su lugar nos encontramos con un (probablemente idealizado) caballero que juzga a los demás por sus actos, no por su origen, raza o credo. Alguien con un carisma tal que sus seguidores serían capaces de ir al Infierno por él. No se trata de un paladín de la justicia, sino de alguien que básicamente no guarda malas intenciones para los demás, siendo un amigo leal y un enemigo terrible.

Y como no podía ser de otro modo, el héroe tiene sus compañeros y adversarios. Multitud de personajes desfilan por la novela, suficientes como para poblar un nutrido apéndice que los recopile, como el que hay al final del libro. Aliados fieles, enemigos terribles, e incluso algún personaje que, como Urraca, la hermana del Rey Sancho, a veces parece ir en una categoría, a veces en otra. Y Jimena, claro. No podía faltar el amor del héroe, que aquí muestra mucho carácter, además de cierta predisposición para la magia.

Menos pesimista que Mesnada, novela anterior, Mío Sidi no deja de ser obra de Ricard Ibáñez, autor de Aquelarre, el juego que huele a leña, como él decía. La historia es divertida, y tiene una gran dosis de aventuras, pero también está teñida por la idea de que las cosas acabarán mal, un cierto sentido del ocaso de la magia en el mundo, y de que las victorias siempre conllevan un alto coste.

Magia a raudales, criaturas y personajes legendarios (muchos aficionados a Aquelarre reconocerán a más de uno), aventuras e, incluso, un guiño a los Mitos. Como novela de entretenimiento, Mío Sidi cumple un papel más que digno. Y como ejemplo de la Tierra Alternativa, junto con Los dientes del dragón, me cuesta pensar en uno mejor.

1 comentario:

  1. Acabo de leer tu reseña ahora...
    Bien vistas las similitudes con "Los dientes del Dragón". de hecho, originalmente fue un encargo de la editorial Devir y tenía que haberse publicado como número 2 de la colección Fabula Arcana, siendo "Los Dientes..." la número 1 y compartiendo universo. Pero bueno, las cosas no fueron según lo previsto y Devir, de hecho, cerró toda su línea editorial de narrativa.
    ¡Un abrazo!

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