lunes, 21 de octubre de 2013

Averoigne, de Clark Ashton Smith

En septiembre de 2003 se publicaba este libro, supuestamente como el volumen uno de la serie Los Mundos Perdidos, que recopila diferentes ciclos de este autor. Pulp Ediciones fue la encargada del lanzamiento de Averoigne, que constaba como el número seis de la colección Avalon.

Ya he comentado en alguna ocasión el caso de Pulp Ediciones, y supongo que de todos modos será cosa sabida por muchos de los que leéis esto. La editorial apareció de la nada y pisando muy fuerte, publicando obras de autores como Fritz Leiber, lo que provocó sorpresa en la editoriales existentes. Leiber no resulta una licencia barata, precisamente ¿Y esta gente nueva se han hecho con los derechos, y no de obras menores, sino Fafhrd y el Ratonero Gris, nada menos?

La respuesta era sencilla: No tenían derecho alguno para la publicación.

Se montó cierto revuelo cuando saltó la liebre. Que si no habían informado -mucho menos pagado- a los poseedores de los derechos de las obras publicadas, que si las traducciones realizadas eran las de ediciones anteriores, y estos las habían utilizado, nuevamente sin pedir permiso ni pagar un céntimo por vender el trabajo de otros. Incluso se comenta que algunos autores, a los que se les pidió que escribieran para la editorial, no recibieron absolutamente nada de lo que se les adeudaba por los encargos realizados. Unas joyas, vamos.

Pero bueno, en su momento yo me alegré de que estos libros fuesen publicados. Me hice con algunos en su momento, y otros más tarde, cuando tras el escándalo acabaron cerrando el chiringuito y saldaron el stock. 

El caso es que Averoigne iba a ser, como ya decía antes, el primero de la serie de Mundos Perdidos de Clark Ashton Smith. Esta serie ya se comenzó a publicar a principios de los noventa por Edaf, e ignoro si la traducción empleada por Pulp Ediciones es la misma.

Se trata de un ciclo de relatos unidos entre sí por el marco geográfico en el que se desarrollan, la ficticia provincia francesa de Averoigne. En este lugar, comenzando con las primeras historias, situadas en los siglos XIII y XIV, y siguiendo hasta el XVII, vemos desfilar una sucesión de casos de brujería y necromancia, vampirismo, licantropía, y cultos dedicados a la adoración de entidades prehumanas.

Las historias de Ashton Smith se salen un tanto de lo habitual en el género. Algunas tienen un desarrollo y final muy inesperado, en cuanto a que rompe con los convencionalismos tan habituales en el pulp. Y su prosa es muy buena, superior a la de sus contemporáneos Lovecraft y Howard. Otra cosa son sus tramas, a menudo muy sencillas en su desarrollo.

Las historias suelen estar motivadas por alguna pasión de los protagonistas. El amor -el correspondido y el que no-, la ira, la envidia, las ansias de venganza... Esto es habitual en muchas historias de terror, pero en algunos casos del ciclo, como el de La hechicera de Sylaire, el asunto se retuerce de forma interesante.

Esa historia, La hechicera de Sylaire, o la Torre de Istarelle, es mi favorita del ciclo. Otras que me parecen muy buenas son El coloso de Ylourgne o El escultor de Gárgolas. En general, el nivel es bueno. Inferior quizá a Zothique o Hyperborea, otros ciclos del autor, mucho más cargados de fantasía, pero la lectura no desmerece en absoluto.

Los once relatos que forman el ciclo de Averoigne contenidos en el libro, se ven complementados por otras cuatro historias más que aparecen bajo el nombre colectivo de California. Estas son historias más similares a las de los Mitos de Cthulhu, historias de terror modernas, es decir, años treinta.

El libro va prologado por un texto de José Miguel Pallarés, que resulta interesante, en cuento habla sobre el autor y su obra. En algunos puntos me recuerda al prólogo equivalente de la edición original de Los Mundos Perdidos, firmado por Lin Carter, pero el texto de Pallarés va bastante más allá en su análisis de la obra de Clark Ashton Smith.

A estas alturas es probablemente bastante difícil de encontrar, pero si alguien tiene oportunidad de hacerse con un ejemplar, no puedo menos que recomendarle que lo haga. No es tan bueno como Zothique, pero Averoigne sigue siendo una lectura interesante y entretenida.

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