miércoles, 27 de febrero de 2019

Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros, de John Steinbeck

No son pocas las adaptaciones modernas del ciclo artúrico. Las que he leído de entre las publicadas en las últimas décadas suelen tener un rasgo en común; son versiones de la historia a las que se les superpone una temática o perspectiva diferente. Mitología antigua en el caso de Stephen R. Lawhead, feminismo en el caso de Marion Zimmer Bradley -confieso que no he leído sus novelas, y no creo que llegue a hacerlo-, guerreros primitivos y muy machotes con Bernard Cornwell -el protagonista de Crónicas del Señor de la Guerra es indistinguible del Uthred de Sajones, vikingos y normandos-, y hasta la poco velada crítica política en el caso de T. H. White con El libro de Merlín.

Precisamente la obra de White, Camelot (The Once and Future King, título que me parece mucho más evocador), es la versión moderna más aclamada. Me parece muy buena lectura, pero yo prefiero, con todo, a la versión de John Steinbeck. Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros.

Steinbeck, autor ya de sobra consagrado en el momento en que decidió escribir esta novela (estuvo trabajando en ella entre 1958 y 1959), y que ganaría nada menos que el Nobel de Literatura pocos años después, se propuso realizar algo muy sencillo, pero a la vez, algo que creo que nadie volvió a intentar hacer después. Y que no es otra cosa que seguir el ejemplo de Thomas Malory.

Al igual que Malory había tomado los textos de la Vulgata artúrica y los había actualizado a su tiempo, conservando la esencia de la historia fuente a la vez que la impregnaba de sus propias sensibilidades e intereses, Steinbeck se propuso traer el texto clásico al siglo XX, a la vez que respetaba las bases del relato. El resultado me parece excelente. Bueno, si lo hubiese terminado.

El autor estadounidese pasó un tiempo viajando por Gran Bretaña mientras escribía la novela, visitando los lugares que sirven de escenario a tantos episodios del ciclo. El proceso, documentado a través de una larga serie de correspondencia epistolar, comenzó con mucho entusiasmo. Sin embargo, la obra nunca concluyó. En 1959, sin ofrecer explicaciones -o así lo contaba su agente literario-, Steinbeck abandonaba el tema. En realidad, sólo escribiría una novela más antes de su fallecimiento en 1968. El texto no había sido ni siquiera corregido, en una fase muy temprana todavía. Fue publicado finalmente en 1976. Y en España lo fue en 1988 por la editorial Edhasa, y creo que todavía lo sigue haciendo.

A juzgar por la extensión del libro, de haber concluido Steinbeck la obra, esta habría sido de proporciones enormes. El ejemplar que tengo de este libro es el libro de bolsillo, con algo más de cuatrocientas páginas -más las cien que reproducen los fragmentos de las cartas que el autor escribió mientras trataba de sacar esta obra adelante-, y no se adentra demasiado, en realidad, dentro del ciclo. Apenas las primeras aventuras vividas por los primeros caballeros importantes de Arturo. Y aun así es mi versión favorita de entre las modernas del ciclo artúrico. Una verdadera pena que no fuese completada.

Como decía, Steinbeck se ciñe a Malory, y es rápido donde lo fue el inglés, y se detiene en el detalle en el mismo punto en el que Malory comenzó a hacerlo. Que viene a ser, más o menos, el primer banquete de Pentecostés presidido por Arturo tras su coronación. El estilo emula los arcaismos de Malory, pero en un modo más accesible para el lector moderno que no tenga mucha paciencia con estas cosas. Pero a medida que la historia avanza, el estilo se moderniza un tanto, dando lugar a diálogos más complejos, que reflejan personajes caracterizados con gran profundidad -Greg Stafford mencionaba en la bibliografía de su juego Pendragón que el Lancelot de Steinbeck contenía demasiada psicología en su descripción-. 

No soy de la misma opinión. Creo que los personajes son muy humanos -cualidad que también tenían los de Malory, dentro de los parámetros literarios de su tiempo, algo que Steinbeck reconoció- a la vez que heroicos, y así nos los muestra el autor. Con sus virtudes, sus odios y sus defectos. No una perspectiva realista (lo que tiende a significar "sórdida"), sino con pequeñas pinceladas aquí y allá, realizadas con un respeto casi reverencial por los personajes, a los que se dota de personalidades profundas sin hacerles abandonar su estátus de heroicos protagonistas de aventuras llenas de fantasía.

Y eso incluye a las damas. Los personajes femeninos reciben aquí -es quizá la mayor desviación de Steinbeck respecto a Malory- el mismo cuidado en su caracterización que los caballeros. No comparten su protagonismo, pero sus apariciones son memorables, llegando a darles lecciones sobre muchos temas a los hombres con los que tratan. 

El ciclo queda truncado a la finalización de la historia de Lancelot y el comienzo de su idilio con Ginebra, nos quedamos sin saber cómo habría afrontado Steinbeck episodios como la Búsqueda del Grial o ese terrible destino al que se ven abocados Arturo y sus caballeros en los últimos días. Pero lo que hay es muy bueno.

Esta es también una de esas obras que hacen que los críticos literarios me cabreen bastante. Gente que, ante la disyuntiva de tener que reconciliar el hecho de que autores de reconocido prestigio, autores de literatura "seria" escriban algo que pueda ser etiquetado como fantasía -si algún otro fuese el autor, se llevarían pañuelos a la nariz para evitar el hedor de la literatura de género- comienzan con sus acrobacias semánticas, en plan de que el autor ha escrito una obra seria pero "en clave de fantasía", o que fue el capricho de alguien que puede permitírselo, u otras salidas tangenciales similares. Lo que sea con tal de no reconocer que la ficción especulativa también puede contener alta calidad literaria.

Dejando eso aparte, esta obra me parece excelente. Si no la recomiendo como principal lectura moderna del ciclo es por su condición de inacabada, pero es recomendable en cualquier caso como buena lectura.

11 comentarios:

  1. ue mi primera aproximación literaria al mundo de Arturo, hace más de 20 años. Estaba entre los libros de mi tío, cuando me fui a estudiar a Madrid y a vivir con él. Me encantó y me sigue encantando y me hizo interesarme por el juego de rol de Pendragón. Es una pena que se quede donde se queda, porque el encuentro entre Lanzarote y Ginebra que lo cierra es el más hermoso que hayan visto mis ojos.

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    1. Sí, es un momento muy emotivo, y es una lástima que uno solo pueda especular sobre el modo en que se habría planteado el desarrollo de este drama.

      En mi caso primero vino Pendragón y de ahí la curiosidad por leer alguno de estos libros, y de ahí a quedar enganchado con el género. También leí este mientras estudiaba en Madrid hace casi tanto tiempo como tú, y lo he revisitado algunas veces desde entonces.

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  2. Tengo desde hace tiempo el "Taliesin" de Lawhead en mi pila de lecturas pendientes desde hace tiempo, ¿podría conocer tu opinión sobre ese libro? ¿lo recomiendas?

    Un saludo.

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    1. Creo que Lawhead tiene mejores libros. Taliesin mezcla el mito de la Atlántida y sus supervivientes que navegan hasta Britania y allí tienen un choque con los celtas que la habitan, y de ahí a la historia de este mítico bardo. Todo ello bastante anterior al ciclo artúrico. Lo leí hace bastantes años y no recuerdo demasiado, excepto que no me gustó mucho en su momento. Desde luego, no como parte de la historia de Arturo, aunque no deja de tener virtudes propias. Eso sí, como te pongas con el Ciclo Pendragón completo de Lawhead tienes lectura para rato. Son libros de esos que comban mesas.

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  3. Con ese autor tengo un trauma por el cual me he negado a leer cualquier cosa de el.

    Esto es debido a "la taza de oro" la cual es presentada como una historia de Sir Henry Morgan y que no tiene nada que ver con la realidad. De hecho es una especie de historia de realismo mágico con una prosa que roza lo poético. Me pareció pretenciosa y aburrida, aunque igual no estaba de humor cuando la lei.

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    1. No la he leído, no sabría decirte. Sin embargo, Las uvas de la ira sí me pareció un gran libro.

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    2. Muy histórico no es, pero a mi me gustó mucho La taza de oro. Me encanta ese final en el que alcanzar la meta se convierte en la derrota absoluta del protagonista. Bien es cierto que tira mucho por lo lírico, el que espere una novela de piratas o algo tipo O'Brian se va a llevar un buen chasco.

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  4. Recuerdo haber leído este libro hace muuuucho tiempo, pero no recuerdo casi nada de él. De otros libros puedo recordar al menos si me causaron buena impresión o no... pero de este nada, aunque estoy seguro de haberlo leído. Puede que me pillara muy joven. En fin, siento no poder aportar mucho más a la conversación :D.

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    1. Vaya XD.

      Pues si alguna vez te entra el gusanillo de volver a leer algo de este tipo, piensa en darle una nueva oportunidad, creo que te puede merecer la pena.

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  5. La versión de Marion Zimmer Bradley (Las nieblas de Avalón) me pareció bastante floja. Al margen de como nos caiga la autora, hacer un versión feminista del ciclo artúrico (que, a fin de cuentas, tiene un punto misógino) es bastante complicado y decide resolverlo por el método fácil: Todos ellos son muy tontos y todas ellas son muy listas (la excepción de Ginebra, que es puta y tonta) Y con esos personajes de cartón piedra, las novelas no dan mucho de si.

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    1. Je, sí, había oído antes ese tipo de opiniones, lo que tampoco me ha animado mucho a ponerme con la lectura de estos libros.

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