jueves, 12 de febrero de 2015

Saga de Vlad Taltos (1-5), de Steven Brust


Esta es una muy longeva serie, que el autor comenzó a publicar en 1983, y cuya decimocuarta entrega apareció en 2014 (la serie tendrá, supuestamente, diecisiete entregas). Aunque en un principio me bastaría con saber de semejante extensión para rechazar la lectura de estas historias, después de haber leído las cinco primeras novelas protagonizadas por Vladimir Taltos me he quedado con ganas de más. Martínez Roca comenzó con la publicación de la serie en la colección Fantasy, pero lamentablemente sólo aparecieron los tres primeros libros, Jhereg. Intriga en el castillo negro; Yendi. Duelo de rufianes; Teckla. Revuelta en Adrilankha. He tenido ocasión de leer también los dos siguientes, Taltos y Phoenix.

Esta saga combina, de forma muy exitosa, varios tropos de la fantasía con una trama de serie negra muy actual. Vladimir Taltos es un humano, lo que significa que forma parte de una minoría étnica muy marginada en el poderoso Imperio Dragaerano. Los dragaeranos son una raza que mide su vida en milenios, poseedores de un gran dominio de la hechicería. Similares a los humanos, pero más altos y de complexión más fuerte, con rasgos levemente distintos. Más parecidos a los melniboneses que a los elfos de Tolkien, en su comportamiento, aunque la suya es una sociedad mucho más completa, incluso a los niveles más pedestres, con campesinos, mercaderes y demás. Incluso con crimen organizado.

Los dragaeranos se dividen en diecisiete Casas diferentes, cada una de las cuales toma un animal como su emblema -la elección del esta criatura no es casual, como no tardará en descubrir el lector-, y así, cada Casa tiene una función dentro del imperio. Los miembros de la Casa del Dragón son militares, por ejemplo. Los hay que son hechiceros, cortesanos, marinos. La Casa Jhereg, de las pocas que admite miembros por adopción, y la única que admite orientales -nombre dado a los humanos en Dragaera-, es una suerte de mafia. Y esta es la Casa a la que pertenece Vlad.

El protagonista es, no sólo un asesino a sueldo, sino también un jefe menor dentro de la organización, con un territorio propia a explotar, del que saca tajada con las casas de juego, burdeles, prestamistas y negocios de "protección". Así que, como puede suponerse, muy altruista no es. Leal a sus amigos, no recurre a violencias ni crueldades innecesarias, pero en última instancia implacable y de actitud indiferente hacia el sufrimiento de su propio pueblo dentro del imperio. Y eso a pesar de sus repetidas afirmaciones de odiar profundamente a los dragaeranos, aunque sus mejores amigos los son.

La estructura de estas novelas se organiza de forma curiosa. No todas siguen el mismo orden cronológico. Es decir, se comienza a partir de cierto punto, en el que Vlad ya está establecido como jefe de un territorio y la historia avanza a partir de ahí. Pero Vlad ya tiene un pasado en ese momento, y algunos libros tratan, precisamente, sobre la explicación de esos detalles que el protagonista va mencionando a lo largo de los otros: Como es que ha estado en las Cataratas de la Puerta de la Muerte, como es que ha logrado forzar una fuerte amistad con Morrolan, el poderoso Señor Dragón (Vlad es un luchador muy competente, pero Morrolan, al igual que algunos otros personajes, está a otra escala), o como conoció a su actual esposa. Aunque a veces la lectura de la serie parece un poco extraña, no resulta aconsejable "reordenar" el orden. De hecho, funciona bien tal y como está, sirviendo además para romper la posible monotonía de una historia que podría alargarse demasiado.

Cada uno de los libros tiene su propia trama autoconclusiva, y hasta cierto punto son de lectura independiente. Pero el conjunto va dando lugar a una historia muy interesante sobre el devenir del imperio y, quizá más importante todavía, sobre el desarrollo de la personalidad de Vlad, que ve cuestionadas muchas de sus creencias y actitudes, a menudo forjadas para acomodarse mejor a su difícil situación. La lectura de estas novelas me recordaba a las de Harry Dresden, pero con la diferencia de que aquí, el personaje sí evoluciona, reacciona a lo que le ocurre, cambia por ello. No es en absoluto estático.

Como en toda serie de este tipo, además del protagonista -las novelas se narran en primera persona-, hay un amplio abanico de personajes secundarios. Cawti, la esposa de Vlad. Loiosh, su familiar de brujo. Morrolan y Aliera, que blanden Armas Definitivas, o los miembros de la banda de Vlad. Mi preferido de entre todos estos secundarios es el propio abuelo de Vlad, un personaje entrañable.

Taltos es un asesino a sueldo, en un mundo en el que el desarrollo de la hechicería hace que incluso la muerte no pase de ser un inconveniente, si se tiene el suficiente dinero. Las resurrecciones son posibles, a menos que se haya dañado el cerebro o la espina dorsal, por lo que a veces un asesinato no pasa de ser un aviso muy serio para la víctima que, una vez devuelta a la vida, tendrá oportunidad de reconsiderar su situación. Así que hay tarifas diferentes para asesinatos que permitan o no la posibilidad de resurrección. Incluso peor aún son los que hacen uso de armas Morganti, severamente prohibidas por el imperio, pues cuando alguien muere por una de estas, no sólo su vida, sino también su alma, es destruida. Aunque hay que decir que, tras el primer libro, la facilidad de las resurrecciones se ve, de algún modo, reducida, casi todas las muertes que se producen lo hacen de forma que no permiten que la víctima regrese. Quizá esto se deba a que el autor, tras presentar la novedad en la primera novela, quedó en cierto modo prisionero de esta condición, y tuvo que ir forzando un poco las cosas para no banalizar en exceso el asunto de la muerte.

Por lo demás, el uso de la hechicería es algo casi ubicuo. La comunicación telepática es habitual, recordando mucho a los teléfonos móviles. Las teleportaciones son el método de transporte más habitual para quien sabe cómo realizarlas, o que puede pagar a un hechicero que le haga de chófer. Toda esta facilidad en el uso de la magia dragaerana viene de acontecimientos recientes en la historia del imperio, y no son pocos los que predicen que acabará cambiando la sociedad de forma fundamental. Los humanos, por su parte, emplean la brujería, que es un tipo de magia ritual, mucho más lenta, incapaz de lograr algunos efectos habituales en la hechicería, pero capaz, por otro lado, de conseguir cosas imposibles para la magia dragaerana.

Por lo demás, guerras de bandas por territorios, asesinatos por encargo, grupos revolucionarios de entre las clases más bajas del imperio, deidades que se convierten en los patrones de mortales, disputas por la sucesión imperial, problemas conyugales, y en general, una serie bastante variada de situaciones. Me ha gustado mucho, no sólo por las tramas, sino también -más todavía- por el tratamiento que recibe el personaje, mucho más detallado y lleno de matices de lo que parece al principio.

Por si fuese poco con la extensión de esta serie, Steven Brust tiene escritas unas cuantas novelas más que, a modo de precuelas, cuentan más cosas sobre el Imperio Dragaerano. Se trata de La Guardia Fénix, una versión de Los Tres Mosqueteros en clave de fantasía también muy divertida de leer. Ya hablaré sobre este libro en otra ocasión.

Edito: Casualidades de la vida, me cuenta Pete Nash en un correo que justamente ahora estaba preparando un artículo sobre las diecisiete Casas del Imperio Dragaerano en términos de RuneQuest. Este saldría en la revista sobre juegos de rol en la que publica habitualmente, así que con el tiempo es de esperar que, al igual que el resto de artículos suyos, acabe en la sección de descargas de The Design Mechanism (esto último es un suposición mía, nada más).

8 comentarios:

  1. Jo, ayer me encontré de saldo el el Dilvish el Maldito (¡por 3€!) y me está gustando bastante,sabiendo lo que es. Temo meterme en esta saga tan jodidamente larga por aquello de que costará un riñón y encontrarlos todos puede ser frustrante.

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    1. Encima, la inmensa mayoría ni siquiera han sido traducidos. Pero en formato digital supongo que serán mucho más fáciles de localizar. Y más económicos también.

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    2. Lo malo es que odio leer en en formato digital...

      ¿Así que hasta el 5º es un punto y aparte? Porque 5 libros ya no es tanta locura...

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    3. Pues sí. Después de leer el quinto, da la impresión de que la historia podría terminar ahí -con algunos cabos sueltos, claro-. Da una impresión parecida al final de temporada de algunas series de televisión, cuando acaban de tal modo que parece que pensaban que igual no habría nueva temporada.

      Y en cualquier caso, son libros cortos, de antes de la moda de los tochos enormes. Un único libro de Malaz podría incluir, si no todo, al menos sí la mayor parte del texto de los cinco primeros libros de la saga de Vlad Taltos.

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  2. De mis sagas favoritas de fantasia y culpable del nombre de mi primera cuenta de hotmail.

    Mi preferido de los editados por MR es sin duda el segundo, con esa lucha encarnizada entre clanes mafiosos condicionada por ser un mundo en el que la mágia existe.

    "Entonces llegó la maga, miró fijamente nuestra casa durante unos segundos sin decir nada y dijo que ya estabamos protegidos contra intrusiones mágicas.

    Dos segundos de trabajo y a cobrar, creo que me he equivocado de profesión."


    Y del primero me quedo con el plan del "villano", el cual aún me maravilla.

    La saga paralela no me gustó demasiado por el cambio de tono ya que Taltos es mucho Taltos.

    Que mania con dibujar a Vlad sin bigote y rasgos occidentales...

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    1. La verdad es que me han parecido unos libros excelentes. Habiendo leído hasta el quinto, que es un punto y aparte, y podría quedar perfectamente como un punto y final, no estoy seguro de querer leer el resto. Son un montón, y parece complicado que se pueda mantener el listón al nivel de los anteriores.

      Lo de que no lleve bigote en la cubierta es algo en lo que me había fijado, y mira que es uno de sus rasgos distintivos, para tocar las narices a los dragaeranos.

      La Guardia Fénix tiene un tono muy distinto, mucho más humorístico. Yo leí primero este libro, y eso me hizo interesarme por los de Taltos, que sí, concuerdo en que son mejores. Pero los otros tienen su aquel.

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    2. Yo también soy fan del segundo libro que se publicó, una saga muy buena que me volví a releer hace unos meses

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    3. Sí, si que lo es. Sin embargo, tengo algo de aprensión respecto a leer más allá del quinto libro, por si la cosa va perdiendo fuelle y empaña la imagen que tengo de la saga (que van ya por el libro catorce o así, es difícil mantener la calidad durante tanto tiempo).

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