domingo, 16 de febrero de 2014

Crónicas del Señor de la Guerra, de Bernard Cornwell

No soy demasiado aficionado a la novela histórica. Tal vez no sean más que prejuicios míos fruto del desconocimiento, pero me da la impresión de que hay demasiados libros de este género escritos siguiendo una fórmula muy próxima a la de los best-sellers. Eso sin mencionar los casos en que personajes de la Edad Media, o incluso la Antiguedad, actúan, piensan y hablan con una mentalidad y sensibilidad manifiestamente modernas. Algo que no encuentro molesto cuando se trata de fantasía, o incluso cuando son ucronías con componente fantástico (Tierra Alternativa), sí me chirría más en una obra que pretende recrear con cierta fidelidad un período histórico. Qué le voy a hacer.

Tampoco me suelo interesar por las interpretaciones más modernas del Ciclo Artúrico. Camelot, de T. H. White, considerada la mejor adaptación de estos temas en el siglo XX, me gustó, aunque prefiero con mucho Los hechos del Rey Arturo y de sus nobles caballeros, de John Steinbeck, incluso aunque este último trabajo quedara inacabado. Creo que, junto a la Trilogía de Merlín, de Mary Stewart, son las únicas novelas más o menos recientes -bueno, recientes si la comparamos con la materia de Bretaña original- dedicadas al Mito artúrico que he leído. En lo que a esto se refiere, siempre me gustarán más los libros de Mallory, Chretien de Troyes, los anónimos autores de la Vulgata, y otros que han aportado su trabajo a esta materia.

Así que, cuando me hablaron de Bernard Cornwell y de estos libros, en los que cuenta su particular visión de la historia de Arturo y sus caballeros, tenía dos motivos para sentir ciertas sospechas. Ya había leído algo del autor, sin embargo, las primeras partes de su serie Sajones, vikingos y normandos, y me habían gustado mucho, así que decidí darle una oportunidad a estos libros.

Bernard Cornwell es un autor de novela histórica de aventuras, con una larga carrera tras de sí. Parece ser que se especializa en episodios importantes para la historia de Inglaterra, en diferentes períodos, que van desde el s. V (en este caso) hasta la larga serie de novelas ambientadas en las guerras napoleónicas protagonizadas por su personaje más recurrente, Richard Sharpe.

Las Crónicas del Señor de la Guerra (cuya publicación actual la lleva Marlow), la forman por tres volúmenes, El rey del invierno, El enemigo de Dios y Excalibur, cuenta la historia de la lucha de los britanos contra los invasores sajones, la creciente implantación del cristianismo en la isla, y los intentos del más capacitado de los líderes británicos, Arturo, en intentar establecer un frente unido contra las tribus germánicas. Una guerra que sabemos ya desde el principio, está condenado a perder.

La historia nos viene contada en primera persona por la mano de Derfel, un guerrero britano de origen sajón, que se convierte en uno de los hombres de confianza de Arturo, uno de sus mejores guerreros. Derfel relata los hechos ya anciano, convertido en monje en un monasterio, transcribiendo tal y como la conoció una historia que ya comienza a adoptar tintes legendarios.

Los elementos del ciclo están más o menos todos presentes, incluso aquellos que son muy posteriores a las fuentes más tempranas que hablan sobre este tema: Arturo y su espada, Ginebra, Lancelot, Mordred, Merlín, muchos de los caballeros que formarían parte de la Tabla Redonda... Pero algunos difieren mucho de los originales, adoptando un tono mucho más cáustico, realista o, en ocasiones, un tanto chauvinista (parece que al autor no le gustaba eso de que el caballero más renombrado sea Lancelot, que no es inglés, que queda convertido aquí en un cobarde con muy buena propaganda, e incluso en uno de los villanos de la historia).

La historia pues, contiene muchos puntos familiares para los que tengan algo de conocimiento de esta historia, aunque hay los suficientes cambios y añadidos que la convierten en algo más que una reelaboración de la misma.

Es muy crítica con el cristianismo, cuyos fieles son a menudo retratados como fanáticos ignorantes e hipócritas, salvo un par de excepciones, como Galahad. Esto parece ser un rasgo propio del autor, pues en la serie de Sajones, vikingos y normandos ocurre lo mismo.

Un apartado de especial importancia en estos libros es la magia. Merlín, Morgana y Nimue son personajes con mucho peso en la trama, y su empleo de la magia en esta historia adopta un carácter creciente a medida que se va desarrollando. Los efectos de sus encantamientos, invocaciones y maldiciones siempre parecen tener una explicación mundana, como algo ocurrido fruto de la casualidad y la capacidad de embaucar y sugestionar de los druidas y las brujas. Pero conforme la historia se mueve esas casualidades se acumulan, de una forma muy poco creíble. Finalmente, para el lector puede resultar más cómodo, como me ocurrió a mí, el considerar que efectivamente, se trata de verdadera magia, que funciona de forma muy sutil -e incluso, en ocasiones, de manera más espectacular- antes que de un cúmulo de circunstancias de las que le mago se ha aprovechado. Es una perspectiva que sacaría estos libros del género puramente histórico para ponerlo entre otras obras de baja fantasía. Paradójicamente, aceptar que en esta historia la magia es real proporciona mayor verosimilitud a los acontecimientos que nos cuentan.

Cornwell tiene oficio para lo que se le da bien, y entre eso se encuentra el detallar batallas y combates marcadamente realistas. En los choques entre murallas de escudos, los guerreros se orinan encima, se acuchillan como pueden, se retuercen en el barro. Todo se describe con mucha crudeza. No faltan, sin embargo, guerreros excepcionales en torno a los cuales se unen bandas de seguidores. El propio Derfel es uno de esos, igual que Sagremor, o el propio Arturo.

Un último apunte sobre el autor. Crónicas del Señor de la Guerra y Sajones, vikingos y normandos son los únicos trabajos de Cornwell que he leído, así que no puedo generalizar. Pero si uno se fija sólo en estas dos series, puede parecer que el autor se repite mucho. En ocasiones, leyendo algún libro de entre estos, me sorprendía al creer recordar algo que había ocurrido antes, sorprendido por su falta de mención en el momento. Luego me venía a la memoria que lo que yo recordaba era algo que había ocurrido en la otra saga. Hasta ese punto son parecidas, con un protagonista muy similar, y un desarrollo de acontecimientos más o menos parecido, que los detalles se me entremezclaban.

Aunque esta trilogía al principio se me atragantó un poco, por los cambios un tanto arbitrarios que hace Cornwell, al final me acabó gustando mucho.

Finalmente, un pequeño detalle rolero. El suplemento para RuneQuest de próxima aparición, Mythic Britain, está muy influenciado por estos libros, en palabras de Lawrence Whitaker (que también recalca, no se trata de una adaptación).

10 comentarios:

  1. Si me permites una recomendación; echa un vistazo a la trilogía de los arqueros del rey. Casi tan buenos como los del señor de la guerra.

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    1. Lo cierto es que por el momento, lo que he leído de Cornwell me ha gustado, así que es probable que siga tu recomendación. Azincourt, los arqueros del rey, y creo que tiene algo sobre el Grial (igual me confundo con esto último), todas esas son historias que me gustaría leer. Para un autor de novela histórica que me gusta, tendré que aprovechar :).

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    2. Los de Arqueros del Rey son los del Grial, pero Azincourt es una novela independiente... que ya no me gustó tanto... Mi recomendación llega se queda solo en los libros de la trilogía. La verdad es que Cornwell es bueno, aunque no todos sus libros me han gustado, los que comentas aquí arriba si, bastante de hecho, aunque los de los sajones me parecen un poco más ligeros de contenido que los de Arturo. Sin embargo otras novelas como las de Sharpe o la Stonehenge no he podido con ellas. Cuestión de gustos, vaya.

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    3. Ah, ya me parecía que me estaba liando con lo del Grial... Pues definitivamente tendré que echar un vistazo a esos libros en cuanto tenga ocasión.

      Sobre Azincourt, leí que el protagonista se salía del típico de las novelas de Cornwell, el gran guerrero muy capaz y con muchos recursos, y en su lugar la historia la lleva un tipo bastante patán :).

      Como el período napoleónico no me suele interesar mucho como escenario para novelas de aventuras, la verdad es que nunca me he interesado por la serie de Sharpe. De Stonehenge sí que no tengo la más mínima idea.

      Creo que en algún momento el autor contó que Crónicas del Señor de la Guerra era su favorita, de entre todo lo que ha escrito. Sajones, vikingos y normandos, sabiendo que es posterior, sí parece repetir mucho de la anterior, y sí, tal y como cuentas, de un modo algo más ligero.

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  2. Otro que apunto para la lista de futuras lecturas. Como engorda la condenada y muchos títulos son por tu culpa. Mi "descubrimiento" del ciclo arturico llego hace relativamente poco, cuando comencé con ilusión a jugar una partida de Pendragon. Soy un amateur en este tema, pero la verdad es que me llama bastante.

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    1. Bueno, espero al menos que te vayan gustando ;).

      Un aviso: Estos libros no son Pendragón de ninguna de las maneras. Personajes y acontecimientos están presentes, pero no hay nada caballeresco en ellos, no del modo en que se entiende en las obras nucleares del mito artúrico. La Britania de Crónicas del Señor de la Guerra es una en la que la gente vive entre las ruinas de los romanos, cuyas obras ya no son capaces de recrear.

      Un libro moderno que sí va en la dirección de Pendragón es el de John Steinbeck, que me parece soberbio. Pero si no te preocupa leer en un estilo algo arcaico, prueba directamente con La Muerte de Arturo, de Thomas Mallory. Leer ese libro es casi una lección de humildad, al descubrir que no hay nada que se escriba ahora que no estuviese ya presente en novelas escritas hace ya siglos.

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  3. Creo que Cromwell en algún libro o entrevista comentó que no le gusta nada las iglesias cristianas. Y que cuando empezó con su ciclo artúrico partió con la idea de que esa animadversión no se viera reflejada en la obra... pero que al final no podía, y que se sentía más cómodo y feliz dándole a los cristianos :D.

    También comentó que incialmente pretendía hacer algo más histórico, sin Merlín, Lanzelot, ni magia ni nada... pero luego cambió de opinión, se le hacía inconcebible un Arturo sin su Merlín por poner un ejemplo.

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    1. Je, lo de que Cornwell detesta a la Iglesia resulta evidente al poco de comenzar estos libros, y con Sajones, vikingos y normandos ocurre igual. No es que eso me suponga un problema, precisamente...

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  4. Los de RQ llegan tarde, hace tiempo que salio el Age of Arthur para FATE, tambien con una fuerte (y confesada) influencia de Cornwell.
    Personallmente creo que este escritor se pasa demasiado de realista. De tan cutre y sucio que quiere poner el panaroma llega a ser casi tan inverosomil como el Camelot de torneos y caballeros andantes.

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  5. Eso no es óbice para que, en ambos casos, los resultados no puedan ser buenos, tanto por la parte de caballeros de brillante armadura como por la de guerreros mugrientos. De todos modos, creo que no comparto tu opinión sobre que sus descripciones sean tan inverosímiles (salvando el que sus protagonistas siempre van a caer de pie).

    Y bueno, soy consciente de la existencia del Age of Arthur, pero como lo que a mí me gusta es RQ, pues en eso estoy, esperando a que salga Mythic Britain.

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