Cuando armas un blog, tienes una serie de añadidos opcionales a incluir. Son las cosas que se suelen ver en la columna a la derecha del texto -al menos, si lo estás leyendo en su "versión Web"-; una serie de funcionalidades muy variadas, que reciben el nombre de gadgets. Algunas más útiles que otras, y cada autor escoge más o menos a su gusto hasta tener conformado el blog.
Hay algunas que se repiten mucho: enlaces de descarga, o de otras sitios que el autor considera interesantes y probablemente relacionados con el tema del blog. Uno en particular es la lista de blogs, o blogroll. Es esa sección -yo la tengo bastante destacada- en la que se incluye una lista de blogs cuyo orden cambia continuamente, pues se basa en señalar las nuevas entradas de cada uno. Es decir, que el último en haber publicado alguna nueva entrada será el primero en aparecer.
No sé por qué explico estas cosas, que de sobra conocerás. Pero bueno.
La lista de blogs no se actualiza instantáneamente. Es decir, no basta con que yo publique una nueva entrada para que de inmediato esto se refleje en la lista de otro blog (uno que incluya Mundos Inconclusos en su blogroll, por supuesto). Tampoco existe una opción para que se actualice desde el blog, de forma "manual", digamos. En lugar de eso, las actualizaciones se realizan periódicamente, según los parámetros que establezcan en blogger. Y ahí es donde empieza a aparecer el problema.
Cuando comenzé a escribir por aquí, hace catorce años, las actualizaciones se realizaban con mucha frecuencia. Tanto, que tu última entrada podría tardar escasos minutos en volverse visible en las listas de otros blogs. Pero de forma paulatina, ese ritmo de actualizaciones ha ido disminuyendo. Ignoro la razón por la que eso ocurre, -ni pajolera idea de informática, yo- pero es así.
Hasta hace tal vez un par de semanas, el ritmo era de un día, quizá algo más. No es lo ideal, pero resulta asumible y te acostumbras. El problema es que durante las dos últimas semanas, ese retraso se ha alargado hasta una semana, o más. Y eso ya es otra cosa.
Semejante retardo en las actualizaciones supone que cuando alguien publica una nueva entrada, los demás -los que hacemos uso del blogroll para seguir a nuestros blogs favoritos- podríamos pasarla por alto. Y si el ritmo de publicación es superior al de una entrada semanal (desde hace unos meses yo hago dos) la actualización se salta una o más de las mismas, invisibilizando el resultado del tiempo y esfuerzo dedicado a su redacción. Es decir, que para cuando Blogger actualice las listas de blogs, yo podría haber publicado otra entrada y nunca verías esta, a menos que repasaras intencionadamente el blog.
En fin, cuando fui notando esto, comencé a indagar si en otros blogs ocurría lo mismo. Cuando constaté que parecía un fallo extendido, cuando no generalizado, me puse en contacto con Carlos de la Cruz de La Frikoteca para contarle esto y confirmar si ocurría lo mismo con el suyo y con otros. Y resultó que sí. Él mismo cuenta sus impresiones al respecto en esta entrada cuyo contenido suscribo punto por punto. Sobre todo la parte en la que cuenta como un par de décadas atrás Internet era algo que muchísima gente aprovechaba para expresar su creatividad, sus ganas de contar y/o compartir algo. Que no era utópico, pero sí más libre que en la actualidad, y sin duda mejor que aquello en lo que se ha convertido ahora: un escaparate de tiendas y empresas, y una carrera de ratas en las que todo el mundo quiere monetizarse haciendo una marca de sí mismo. Hace unos años era frecuente encontrar páginas creadas por particulares dedicadas a los temas más diversos, mientras que ahora todo son redes sociales, algoritmos y las IA. Resulta deprimente, y a ratos incluso repulsivo. Y eso sin siquiera pensar en el uso que se la ha dado, y se le sigue dando, para la polarización política e ideológica.
En este contexto, escribir un blog es algo que se hace, básicamente, "por amor al arte", como se suele decir. Nadie va a sacar un céntimo de esto, y nadie va a tener muchos lectores, esa época terminó hace tiempo. Pero en realidad eso no me importa, como no creo que le importe a cualquiera que, estando ya cercano el año 2027, todavía se dedique a esto de redactar entradas en un blog en lugar de meramente escribir lo primero que le pase por la cabeza en alguna red social, o directamente hablar delante de una cámara para YouTube, Instagram, Tik Tok o la última red social que haya aparecido por ahí. Me parece que puedo afirmar con cierta seguridad que los que escribimos en un blog estamos satisfechos con la situación. Habrá pocos lectores, pero no suele ser gente que pasaba por ahí. Compartimos aficiones e intereses, comparamos puntos de vista (al menos en mi experiencia y en la de los blogs que sigo, no puedo hablar por absolutamente todos, pero sospecho que con la mayoría será algo similar).
Y por eso me molesta tanto la situación con Blogger. No me importa tener pocos lectores -y en verdad que no sois muy numerosos, aunque sí muy apreciados-, pero que esos pocos lectores interesados se vayan perdiendo las nuevas entradas porque los avisos no funcionan ya es otra cosa. Que yo me vaya perdiendo entradas de los blogs que me gustan porque los avisos no funcionen tampoco me hace mucha gracia. Por decirlo de un modo suave.
Lo que tengo claro es que voy a seguir publicando sin alterar el ritmo actual. Tanto si todo esto no es más que un problema de mantenimiento que se resuelve en breve como si es el anuncio del derrumbamiento de Blogger (Google+ no era un proyecto más pequeño y ahí se quedó), tengo la intención de continuar. Por si acaso, tendré que buscar la forma de salvaguardar los textos de estos catorce años, pero continuaré publicando hasta que Blogger o yo bajemos la persiana. Y si tengo que ir repasando uno por uno cada blog para ver lo que hayan podido publicar a lo largo de los últimos días, pues eso es lo que haré.
Y eso, más o menos, es todo lo que tenía que decir al respecto.