miércoles, 22 de julio de 2026

Los viajes del Faro Errante (Sesión 2ª)

Como avanzaba en la entrada anterior de este diario de campaña, esta sesión resultó muy corta. Podría no haber sido así, pero los jugadores decidieron dejar de rebuscar por el interior del barco y, tras discutir un poco, optaron por un intento de fuga más bien tirando a osado. 

Con esta segunda sesión pusimos final al escenario La Perla de Ayakashi. Así que si tienes intención de experimentar ese escenario en calidad de jugador, sería mejor que dejes de leer so pena de destriparte la aventura. Avisado quedas.






***

El tiempo transcurre sin que Salvatore y Francesco se pongan de acuerdo en un plan de acción. Francesco propone soltar a la bestia encerrada en la bodega de carga con el fin de provocar el caos entre la tripulación pirata y aprovechar la distracción para escapar, pero a Salvatore no le parece un buen plan. Su prisionero goblin tampoco aporta más información, y la idea de Francesco de iniciar un motín entre los goblins y orcos contra el capitán Yedafa tampoco parece llegar a ninguna parte.

Con objeto de obtener algo más de información, Salvatore sube las escaleras que conducen hasta la cubierta y se asoma sigilosamente por la trampilla que da acceso a la misma. Allí observa como, cuando ya queda muy poco para la puesta de sol, los piratas se afanan en terminar de instalar una grúa en el costado de babor, de la que cuelga una red lastrada con piedras. Identifica al capitán Yesada, de cuyo cuello pende el amuleto de Francesco, que fuera regalo de su propio padre. Los Corso suponen que la grúa es lo que usarán para intentar subir a bordo el supuesto tesoro cuyo fulgor los piratas avistaron la noche anterior. Finalmente deciden arriesgar un intento de huida aprovechando que la atención de la tripulación pirata está puesta en el trabajo de terminar de instalar la grúa.

Mientras Francesco alza la trampilla, Salvatore apunta su arco, soltando una flecha contra la soga de la grúa. Demuestra buena puntería, y la grúa se resiente del tirón que le causa la red al caer parcialmente, ahora sujeta por una soga menos. Mientras muchos de los piratas se acercan hasta la máquina, los dos hermanos suben a cubierta, donde les ve un marino que se dirigía justo hacia la trampilla. Francesco comienza a correr hacia una de las chalupas que penden de los costados de los barcos, mientras que Salvatore esquiva un golpe de cimitarra del pirata mientras desenvaina su propio sable. Algunos de los piratas, cuya tripulación es muy numerosa, repara en los prisioneros fugitivos y se lanza en su persecución. espoleados por los gritos furiosos de su capitán.

Francesco alcanza la chalupa, pero mientras trata de preparar la pequeña embarcación para soltarla sobre el agua, observa algo muy inquietante: por el costado de estribor, opuesto al que están muchos de los piratas, comienzan a asomar manos desde el exterior que se agarran a la borda, unas manos escamosas con dedos rematados en garras. Salvatore llega junto a su hermano con algunos piratas pisándole los talones. Empiezan a luchar desesperadamente mientras más y más miembros de la tripulación se lanza contra ellos. Muy pronto, Salvatore se encuentra caído con un tajo en la sien y Francesco termina también en el suelo tras sufrir el corte de una cimitarra en su abdomen. Todo parece perdido.

Las criaturas que han subido por estribor comienzan a extenderse por la cubierta. Son humanoides, pero con rasgos ictios, mirada vacía, numerosos dientes como espinas entre sus mandíbulas y armados con lanzas, redes y tridentes. Comienzan a atacar con salvaje abandono a los piratas, que se ven sorprendidos. Humanos, orcos y goblins dejan atrás a los dos prisioneros y se unen a la refriega contra los monstruosos atacantes, muy pronto la cubierta queda empapada en sangre.

Francesco, apretando los dientes, se arrastra hasta su hermano. Con la espada corta las sogas que sostienen la chalupa, haciéndola caer al agua. Después, tomando a su hermano con uno de sus brazos, utiliza el otro -las piernas le fallan- para pasar por encima de la borda, dejándose caer. Con un terrible esfuerzo logra alcanzar la borda de la chalupa y poner a su hermano a salvo antes de subir él mismo. Tomando los remos, comienza a alejarse de la Perla de Ayakashi, cuando ya es noche cerrada. En la distancia resuenan, cada vez más débiles, el entrechocar de aceros y los gritos de quienes luchan y mueren.

Al día siguiente, ambos hermanos están maltrechos y perdidos en medio del estrecho que separa Eiralis y Sajansiya, sin comida ni agua. Afortunadamente, tienen un golpe de buena fortuna cuando divisan un barco al que comienzan a llamar a gritos. Descubren con alegría que se trata del Faro Errante, la embarcación de su padre, y en la que hicieron el viaje hasta Canaldi desde su Altoranova natal. Una coca de un mástil, con una tripulación de unos veinte hombres, una nave robusta y muy marinera.

Una vez a bordo, los tripulantes les informan que llevan un día buscándoles, tras descubrir que habían sido capturados. La nave se había separado de ellos unos días atrás para terminar de entregar un cargamento, y al regresar a Canaldi y descubrir lo ocurrido, comenzó a buscar por las aguas donde era más probable que pudiese encontrarse la embarcación pirata. No han encontrado ninguna señal de La Perla de Ayakashi, que bien podría estar ahora en el fondo del mar o haberse alejado de aquellas aguas. Sea como sea, ha llegado el momento de regresar a casa, una travesía de unos cuantos días hacia el norte haciendo cabotaje junto a la costa oriental eiralia. Un tiempo que les servirá para comenzar a recobrarse del duro trance vivido en la nave pirata. La experiencia les ha pasado factura; Salvatore jura venganza contra el capitán Yedafa mientras que Francesco lamenta no haber podido recuperar el medallón que le obsequió su padre años atrás.

***


Cuando quedamos para la creación de los PJ, les expliqué a los jugadores que para esta campaña esperaba empezar con personajes que tuviesen algo de experiencia a sus espaldas (lo que llevo preparado no es para PJ que sean ni muy jóvenes ni muy novatos), así que tuvieron trescientos puntos gratuitos, con un máximo de +20 a cada habilidad. Yo esperaba que, con algo así, quizá tuviesen bastante para comenzar con Rango 2, o muy cerca de eso.

Con lo que no conté era con que estos jugadores no son de los que van muy a pincho en esto de aumentar el poder de sus PJ. En mis círculos hay alguno que otro que, no es ya que con eso fuese a comenzar a Rango 2, sino que estarían cerca de alcanzar el Rango 3 con el personaje recién terminado. Pero los que juegan la campaña prefirieron aumentar el abanico de habilidades antes que maximizar su poder. Juegan más a largo plazo, y creo que sus personajes resultan más interesantes. Pero claro, a la hora de cruzar espadas, la cosa no les fue todo lo bien que yo hubiese esperado. Por unos minutos pensé que ambos iban a cascar allí mismo, pero al final, a la desesperada, lograron escapar, maltrechos pero con vida, al fin y al cabo.

Y en fin, la sesión termnó siendo muy corta. Repasamos algunas cosas y lo dejamos para la semana siguiente, que sería cuando, una vez finalizado este prólogo, comenzaría realmente la campaña. También sería en ese momento cuando un tercer jugador se unió a la mesa.


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