Hasta hace muy pocas generaciones resultaba habitual que los padres recurriesen, a modo de herramienta para la educación infantil, a las advertencias y amenazas a los niños. Estas eran relativas a la aparición de ciertos seres que, atraídos por la presencia de niños que no hubiesen respetado las normas impuestas, se los llevarían para castigarlos de las formas más crueles e imaginativas posibles. O simplemente para devorarlos. "Lávate bien las manos, o vendrá el Cortador y te las cortará con su cuchillo de carnicero", "No te acerques a la orilla del río, o el Barquero del Colmillo te atrapará y te chupará la sangre", "Cómetelo todo en Navidad, o la Viejanera vendrá a destriparte con su pincho". En fin, formas de aleccionar a los infantes para que sigan las instrucciones de sus padres, y también para que se mantengan apartados de lugares que pueden ser peligrosos para ellos.
El sevillano Javier Prado, autor de este Monstruos Ibéricos: Ogros y asustaniños españoles (Editorial Maldragón, 2021), comenzó hace años una recopilación de este tipo de criaturas de leyenda que se reparten por toda la geografía española. Al principio parece que lo hacía mediante una serie de presentaciones en alguna red social, pero al cabo las recopiló en forma de libro, el que ocupa estas líneas. No solo explica las criaturas en cuestión -además de algunas variantes de las mismas-, sino que también ilustra cada uno de estos seres de una forma que encuentro absolutamente apropiada, a mitad de camino entre el cuento infantil y el relato de terror.
La exposición de estos monstruos se estructura por su temática antes que por su ámbito geográfico (aunque esto también se indica en cada entrada). Así que tenemos Devoradores y Tragones, Sádicos y Explícitos, Terrores Nocturnos, Chupasangres y Vampiros, Secuestradores, Asustaniños Acuáticos, Gigantes y Elementales, Ensabanados, Asustaniños Festivos, Asustaniños Navideños, Asustaniños Históricos y Animales y Bestias.
Algunos de los seres son de sobra conocidos, como el Hombre del Saco, el Sacamantecas o el Tío Camuñas. Otros quedan más limitados a una región o incluso localidad concreta. En cada entrada se emplea una página para el texto, describiendo las características de la entidad en cuestión, su comportamiento, aspecto y demás, junto con algunas notas sobre el posible origen de algunas de estas leyendas y, como ya mencionaba antes, variaciones de la misma criatura que encontramos en otras partes. Son textos amenos, divulgativos, de toma de contacto con el tema y poco más. Pero muy útiles para comenzar antes de continuar con otros textos que profundicen más en este mundo del folklore sobrenatural.
Adyacente a la página de texto se encuentra la ilustración a página completa. En blanco y negro, aparentemente sencilla, pero muy evocadora. En términos de juegos de rol, son ilustraciones que encontraría de lo más apropiado dentro de algún bestiario de juegos OSR. O al menos es a lo que más me recordó. Desde luego, las aplicaciones que este bestiario puede tener en más de una campaña rolera son indiscutibles (y de paso serviría para introducir cierta variedad en los bichos habituales con los que se encuentran los PJ). Vamos, que puede aportar nuevas criaturas incluso a una campaña de Aquelarre.
Es de lectura breve, poco menos de doscientas páginas que se acaban pronto. Pero muy interesantes por lo que cuentan, y muy agradables de contemplar -bueno, teniendo en cuenta que se trata de monstruos comeniños y eso- con todas esas ilustraciones. Se incluye una útil bibliografía al final con la que poder seguir adelante si así se desea. Y es encomiable el esfuerzo que se realiza en recopilar estas leyendas, muchas de ellas de tradición estrictamente oral, que se están perdiendo -sustituidas por otras, eso sí, provenientes del cine e internet- pero que merecen ser registradas de alguna forma antes de su completa desaparición.
El autor, en colaboración con Clara Dies Valls, tiene otro libro, acaso más ambicioso en su ejecución, Breve viaje por la España de las brujas (Sugaar, 2024), que ahora que he leído este Monstruos Ibéricos, me está tentando. Ya veré.

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