martes, 4 de febrero de 2020

Zonas de confort

Como en todo, en esto de los juegos de rol tenemos nuestras preferencias. De géneros, de ambientaciones, de sistemas, del tipo de personajes que interpretamos, de temas y argumentos en las partidas que dirigimos. Elementos recurrentes a los que regresamos una y otra vez mientras practicamos este ocio nuestro.

Algunos tienen márgenes muy amplios, capaces de pasarlo bien en contextos muy diversos. Otros nos movemos dentro de unos límites más estrechos, distinguiendo claramente lo que nos gusta de lo que no ¿o quizá no es así?

En ocasiones eso es lo que parece. Muchos lo propugnan. Probad esto o lo otro, afirman con seguridad, o simplemente: probad algo nuevo y diferente a lo habitual. Abandonad la zona de confort.

Eso de la zona de confort a menudo parece significar cosas diferentes atendiendo a la voz que anima a su abandono. A veces me da la impresión de que lo que me están diciendo es que deje las cosas que me gustan para abrazar las que le gustan a quien realiza la afirmación. Ante semejante contradicción -"abandona tu zona de confort para entrar en la mía"- no suelo hacer mucho caso. En ocasiones el objeto específico -aquello sobre lo que se está tratando de atraer la atención- es capaz despertar mi interés a pesar de la pobre forma del expresar el mensaje. Pero a pesar de, no gracias a.

En otros casos, lo que entiendo que se me está diciendo es: prueba algo diferente que, quizá piensas que no es de tu gusto, porque podrías sorprenderte. Esa afirmación me parece mucho más honesta y digna de atención en sí misma, indiferentemente de si está defendiendo probar algo específico, o de lo que esto último suponga o no.

Tenemos nuestras preferencias, sí. Nuestras filias. Pero también nuestras fobias. Aquello que no queremos encontrarnos en una partida. Para algunos pueden ser esos contenidos a esquivar con la tarjeta X, o las partidas de investigación, los sistemas con reserva de dados, la ciencia ficción, o jugar con un PJ clérigo. Yo que sé, cada uno será consciente de las suyas, como yo lo soy de las mías.

O quizá no tanto. Es posible que cosas que pensamos que nos resultarían repelentes acaben por darnos una sorpresa, sobre todo si se trata de algo que en realidad no hemos probado nunca, debido a la pobre impresión que nos causa. Pues sí que es divertido ir uniendo las piezas  hasta dar con la clave del misterio, no lo hubiese imaginado. O esto de las naves espaciales no está tan mal como creía. Este sistema tiene más gracia de la que le veía desde fuera.

Intentar averiguar empíricamente si una idea preconcebida basada en suposiciones no fundadas -la definición de "prejuicio"- está equivocada es algo muy diferente de tratar de forzarnos a que nos guste algo que sabemos positivamente que no lo hace.

Llevo jugando el tiempo suficiente como para tener bastante claro aquello que me gusta. Pero no tanto -afortunadamente- como para que no exista un margen de incertidumbre respecto a estilos, ambientaciones, géneros, sistemas. Todavía puedo sorprenderme agradablemente descubriendo algo que me gusta más de lo que pensaba que haría. No tanto como para desbancar mis preferencias, pero sí como para evitar caer en la rutina. Ya se sabe, eso de comer todos los días tu plato favorito acaba haciendo que lo aborrezcas, se suele decir.

Pero eso es una analogía, y las analogías tienen su utilidad para explicar algunos puntos, pero también conllevan sus riesgos si se toman demasiado literalmente. Sí puedes jugar indefinidamente con el mismo juego, o la misma ambientación, sin caer en el tedio. Con tal de ir introduciendo variedad (por seguir con la analogía culinaria, sería algo así como usar los mismos o parecidos ingredientes en diferentes proporciones, cocinados de diversas formas... que igual alguien también puede acabar cansando, pero bueno, lo que decía, no hay que ponerse muy estrictos con estas cosas). Y cada uno establece sus márgenes, su zona de confort, de forma muy distinta. Para algunos es muy amplia y siempre tienen que buscar novedades de las que se cansan rápidamente. Otros son capaces de mantener una misma campaña durante años y años. No hay una forma correcta. Quien afirma lo contrario suele hacerlo para añadir que la correcta es la suya.

Me resulta más fácil salir de mis habituales cuando soy jugador, por ejemplo. Jugar partidas que jamás me plantearía dirigir con sistemas que jamás me plantearía utilizar. Conservo mis manías -tengo un perfil habitual de PJ que no suelo abandonar, a menos que se trate de aventuras autoconclusivas que no se vayan a extender mucho, las cuales trato de aprovechar precisamente para interpretar personajes muy diferentes a los que prefiero. Pero en campañas soy más de dejarme llevar por aquello a lo que estoy acostumbrado, porque me he dado cuenta de que tratar de jugar con PJ muy distintos de lo habitual se me hace cansado y al final termino por no disfrutarlo.

Como director de juego la cosa es algo distinta. Antes pensaba que para evitar "quemar" un sistema de juego, debería alternar las temporadas en las que estuviese dándole usos con otras en las que habría de usar sistemas diferentes. Pero ahora ya no lo veo tanto de ese modo.

Es decir, no está mal salpicar de vez en cuando con algún juego distinto, pero creo que, al menos en mi caso, la cosa no estriba tanto en cambiar de sistema como en el resto de elementos, si de lo que se trata es de evitar la monotonía.

Intento explorar este punto cuando se me presenta la oportunidad. Y eso suele ocurrir en las ocasiones en las que, habiendo quedado para jugar, alguien acaba por no poder venir. Aprovecho esos días -si se me ha avisado con tiempo suficiente, de lo contrario la campaña must go on- para buscar algo nuevo que probar, algo que habitualmente no se encuentra en las sesiones que dirijo. Puede ser un sistema que no suelo ver en mesa -en las pasadas fiestas navideñas pude dirigir una aventura de Feng Shui 2-, pero hasta eso me suele dar un poco de pereza; repasar sistemas que no suelo utilizar se me va haciendo cada vez más cuesta arriba.

Así que en los últimos casos me voy decantando por, simplemente, probar géneros y aplicaciones diferentes de las reglas. El pasado fin de semana, por ejemplo, dirigí Agony & Ecstasy, el escenario que usa las reglas de Mythras para jugar con superhéroes -relativamente bajos en su nivel de poder, pero definitivamente superhéroes-, y desde el principio ya avisé a los jugadores que yo mismo no las tenía todas conmigo acerca de cómo podría salir la cosa. Por suerte, fue lo bastante bien como para que alguno de los jugadores expresara deseos de repetir la experiencia. Más razón para esperar la salida del juego que se está escribiendo a partir de aquel escenario, por lo visto. Pero mientras, creo que usaremos los pregenerados de la aventura en alguna que otra sesión más.

Por lo tanto, creo que al menos en mi caso es más importante variar de género -lo mío es la fantasía- que de sistema. Como jugador, tras terminar una campaña de Walküre seguida de algunas sesiones de Al Filo del Imperio -ninguno de esos dos juegos me entusiasman particularmente, pero he podido encontrar virtudes en ellos, sobre todo en el primero- voy a volver a la Tierra Media con Mythras. Y cuando concluya las partidas de Mythic Britain que estoy dirigiendo soltaré un tiempo la pantalla -ya va para año y medio dirigiendo cada semana al menos una sesión, estoy un poco cansado- para probar, como jugador, una campaña de Clásicos del Mazmorreo.(otro de esos juegos que me gustan pero que, a la postre, me acaba entrando pereza a la hora de repasar para hacer partidas. Será la edad). Raiders of R´lyeh y Luther Arkwright están otros juegos y suplementos que quiero poner más adelante en la mesa, aunque sea de forma ocasional, para ir variando.

No es una locura de cambios en el menú, pero ya lo decía antes, llevo jugando mucho tiempo y tengo bastante claro lo que me gusta y lo que prefiero, aun con margen para introducir algo de variedad. Y si esas ocasiones en las que vamos cambiando sirven para descubrir aquello que a primera vista no me habría interesado o habría pasado por alto, ya es suficiente.

Lo que no pretendo hacer es forzarme para intentar que me guste aquello que decididamente sé que no. Antes de eso prefiero quedarme cómodo y calentito en mi zona.

19 comentarios:

  1. ¡Qué interesante ese Mythras-Tierra Media! ¿Cómo lo vas a plantear? ¿Desde el trasfondo al Mythras, o vas a inspirarte en algún sistema anterior como MERP? Si en algún momento subes tus notas para adaptar la ambientación al sistema, te estaría muy agradecido!

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    1. Je, no, ahí estoy en calidad de jugador, la adaptación la lleva a cabo otro. El año pasado ya estuvimos jugando una campaña así, lo que viene ahora es una secuela. El director de juego realizó un trabajo de adaptación de culturas, estilos de combate, magia élfica, etc., muy completo, partiendo de los propios textos de Tolkien antes que de otras adaptaciones. A la finalización de aquella campaña parece que no le convenció el resultado de algunos detalles, que cambiará para la que comenzaremos ahora. Pero lo de las notas para la adaptación me temo que es cosa suya.

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  2. Has definido muy bien lo que siento siempre sobre la dichosa frasecita de 'salir de la zona de confort', que muchas veces se utiliza con no poca malicia. Yo en mi grupo de rol viví a un colega, muy bien amigo además, que el pobre estaba metido siempre en esta dinámica. Para él una partida de más de seis meses al mismo juego se le hacía agotadora, siempre tenía que ir cambiando, pero a su vez quería hacer campañas largas. El pobre vivía bastante amargado con este tema, porque estaba obsesionado con 'probar cosas nuevas', pero luego no le gustaba tanto. Creo que era más presión que otra cosa y no lo llevaba nada bien: hasta llegó a aborrecer los juegos que le gustaban.

    Yo como jugador siempre he dicho que no tengo fronteras: lo que me ponga el máster yo lo jugaré, encima que él se lo curra... Siguiendo la analogía culinaria yo lo veo como cuando alguien te invita a su casa a comer. Aunque te ponga un plato que no te gusta te lo comerás y lo agradecerás, ¡encima que te invitan!

    Pero como master he de decir que durante años he dirigido cosas que no me gustan por presión de los distintos grupos en los que he jugado. Hará cosa de un año decidí que sólo iba a dirigir cosas que me gustaban. Y la verdad es que veo el rol con otra cara.

    Y ya para finalizar, a mi me encantaría ser de esos que tienen una 'gran campaña que se extiende a lo largo de los años' porque, en realidad, yo nunca lo he tenido. Pero a día de hoy, que me cuesta una burrada conseguir algo similar a un grupo, eso se me hace imposible

    En fin, dejo ya los desvarios. Genial entrada, Cronista.

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    1. Gracias.

      También me he encontrado con casos en los que "salir de la zona de confort" parecía casi un mantra. Cambia o muere, básicamente. El que se resiste al cambio acaba rompiéndose, y cosas así. Ya no presto atención a ese tipo de afirmaciones categóricas.

      Me ocurre algo parecido a lo que describes. De vez en cuando me gusta probar algo nuevo, pero de forma ocasional. En mi caso, eso de "salir de la zona de confort" implica probar tramas y géneros diferentes a los habituales, pero siempre explorando el mismo sistema. Usar juegos diferentes para cada caso es algo que me provoca demasiada pereza, y es que no creo que el esfuerzo me compense el resultado. También a mí me gustaría poder tener una de esas grandes campañas -la de mayor duración que he dirigido lo fue durante unos dos años, a media de sesión por semana-, pero creo que no tengo la paciencia suficiente como para mantenerme tanto tiempo en una única ambientación. Eso sin tener en cuenta los problemas de organización y mantenimiento, claro.

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  3. Yo entiendo que en la expresión de marras el cambio debe suponer cierta dosis de dificultad añadida. Por ejemplo, en el mundillo del pintado de miniaturas suele leerse eso de "sal de tu zona de confort" en artículos de técnicas relativamente avanzadas (difuminados) o en aquellos sobre la inclusión de otros materiales (como pinturas al óleo).

    Y entonces no entiendo mucho lo de usarlo en juegos de rol. Un manual puede ser más denso, por supuesto, o un sistema ser un poco más complicado de gestionar en mesa. Pero no creo que eso pueda ser considerado salir de la zona de confort.

    En mi caso, yo cambio poco de sistema, y aún así me toca arrastrar al grupo conmigo. Dado que jugamos campañas largas, les cogen demasiado cariño a sus PJ. Y yo también, en realidad.
    Pero cuando llevo algunos años con la misma historia noto que estoy quemando un poco las tramas. Entonces creo que llega el momento de cambiar.

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    1. No, tampoco yo creo que "salir de la zona de confort" deba implicar cambiar de juego. Si estoy jugando partidas a Dungeons & Dragons de corte clásico y de repente paso a jugar con Dungeon World exactamente el mismo tipo de partidas ¿realmente estoy saliendo de esa zona de confort? (Y conste que ambos juegos me gustan).

      Si uso el mismo juego que empleo para jugar mis partidas de fantasía en una nueva campaña que verse sobre casos policíacos en el mundo contemporáneo ¿estoy saliendo de mi zona de confort?¿más o menos que en el caso anterior?

      ¿Estoy haciéndolo también si, en mi campaña de fantasía habitual, con el sistema de juego habitual, introduzco elementos que hasta ahora habían estado ausentes -por ejemplo, poniendo mucho peso en las relaciones dentro del grupo, explorando las posibilidades de una campaña política, o lo que quiera que sea-?

      En fin. Cada cual tendrá sus propias respuestas. Observarás que en el texto de la entrada, en realidad no animo a nadie a realizar cambios drásticos. Aquí cada persona es un mundo, y no puedo hablar más que en mi propio nombre. Soy más de hacerse muchas preguntas que de tener una única respuesta. De modo que solo puedo contar mi experiencia e impresiones al respecto. Otros aficionados tendrán puntos de vista completamente diferentes, y eso es lo normal. Si hay algo a lo que me gustaría animar es a que cada cual aplique su propio criterio, en lugar de dejarse llevar por la insistencia de otros.

      En el pasado he mostrado mi admiración por aquellos que, como en tu caso, han desarrollado y mantenido una campaña a lo largo de grandes periodos de tiempo. Tener claro que se prefiere seguir con la misma campaña y sistema me parece tan acertado como tener claro que se prefiere cambiar. Lo importante es saber que es así porque realmente es lo que se piensa, no por presión externa.

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    2. Coincido en que cualquier cambio, ya sea por sistema o ambientación, debe incluir buena parte de 'propia voluntad'.
      Por ese motivo tengo cierta curiosidad (que creo no haber expresado bien en el comentario anterior) por cómo se gestiona en otros grupos el hecho de que una parte de la mesa (incluida una sola persona) quiera cambiar por cualquier motivo, ya sea como jugador o como director, y el resto del grupo prefiera mantener la partida igual.
      La visión sobre este tema que has dado a lo largo de la entrada responde en parte a esa curiosidad, aunque, como bien dices, cada cual tendrá sus propias respuestas.
      Y por cosas como esa sigo disfrutado de los blogs, por mucho que algunos agoreros insistan en que están muertos. ;)

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    3. Ah, la discrepancia dentro de un grupo sobre este u otros temas creo que es un tema diferente. Si hay diferencia de criterios eso depende ya de muchas otras cosas.

      En mi caso, por ejemplo, cuando en el grupo en el que juego se decide jugar con algo que no es de mi agrado -por ejemplo, las versiones roleras de Warhammer 40K- doy un paso atrás y dejo la partida. No voy a insistir en que el resto no haga algo que realmente les gusta mucho, ni tampoco voy a pasar por varias sesiones de juego que no me interesan. Así que retrocedo para regresar más adelante, cuando el grupo vuelve a cambiar de juego a algo que me interese más.

      Como director, probar algo diferente, sobre todo con sistemas de juego, es algo que suelo hacer en pequeñas dosis, sondeando la reacción de los jugadores con una o dos sesiones. Si esta es positiva, cabe la posibilidad de repetir, esta vez con algo más de enjundia. Si no, pues adiós muy buenas, ya probaremos con otra cosa.

      Pero cada mesa de juego tiene sus particularidades, también. Algunos jugadores son más abiertos a probar cosas nuevas que otros. Algunos simplemente son tan pasivos que no les suele importar lo que les pongan delante, juegan a lo que sea, o casi. Otros son mucho más específicos con lo que prefieren. Diría que esto es más común entre aquellos que a su vez también dirigen partidas. Un grupo en el que el director de juego sea siempre el mismo probablemente adoptará con más facilidad los cambios que otro en el que la pantalla cambie de manos cada cierto tiempo, me parece. Pero bueno, es algo complejo.

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    4. Pues mira, a nosotros nos pasa algo parecido; volvemos a coincidir. La particularidad es que en mi mesa soy yo el DM casi en exclusiva (muy de tarde en tarde alguien dirige algo corto) por lo que es cierto eso de que se aceptan los cambios con más agrado sabiendo que lo importante es que el DM (yo) esté contento con lo que dirija. Luego, como ya somos todos mayorcitos, si a alguien algo no le gusta pues entra en lo razonable que se quede fuera de esa historia. Luego ya intentaré yo mantener el equilibrio y no alargarlo mucho para no tener a alguien sin jugar, sobre todo cuando quiere y puede (dos cosas muy importantes), o aprovechando huecos donde algún jugador falta para retomar alguna historia inacabada o algún juego que a ese jugador le guste. ¡Hay que cuidar a los jugadores! El viejo y perdido arte de la empatía y del equilibrio vienen muy bien para estas cosillas. Pero es cierto que no todo el mundo se lo toma igual.

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  4. Umm.. ¿Cuando decides pasar al otro lado de la pantalla como lo haces? tienes alguien ya en los grupos pactais,que la siguiente partida la va ha dirigir el ¿como lo propones o te lo proponen?

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    1. Por lo general, cuando ya va faltando poco para ir terminando la campaña que lleve en ese momento con el grupo -unas cuantas semanas, por lo menos- pregunto si al terminar alguien quiere dirigir algo. De ser así se discute qué es lo que se prefiere. Aunque en el caso actual, cuando termine la que les voy dirigiendo -Mythic Britain- fui yo mismo quien pidió que algún otro tomase el relevo, porque ya estaba acusando algo de cansancio. Así que en breve jugaremos con Clásicos del Mazmorreo durante algunos meses.

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  5. Creo que la clave está en el concepto "Salir de la zona de confort", que no siempre se utiliza bien. Una cosa es mantenerse anclado en lo que sabes que funciona y no te da problemas (tu zona de confort) y otro muy distinto tener que dar bandazos o cambiar a extremos, que sería casi entrar en la "zona de incomodidad", como parece entenderse por algunos de los ejemplos que he leído.

    En el mundo del arte se utiliza mucho lo de salir de la zona de confort y además suele funcionar, precisamente para lo que nombráis, para no estancarse y no aburrirse de lo que uno mismo hace. Se trata de pequeños cambios que añades a lo que ya sabes con el objetivo de conseguir nuevas habilidades que acaban sumadas a tu bagaje. Si eres un buen guitarrista de rock pues pruebas algunas escalas de Jazz a ver como combinan, o si escribes relatos de fantasía pues pruebas a escribir algo de otro genero o algún relato más largo. Sales de tu zona de comodidad pero no abandonas lo que sabes hacer bien ni lo que ya llevas un tiempo trabajado.

    En el mundo rolero, creo que salir de la zona de confort se asemeja más a lo que dice Cronista que a tener que cambiar de estilo de partida constantemente. Lo natural es ir añadiendo algunos elementos que no controlas como narrador (o incluso como jugador) para ir sumando capacidades; igual se trata de sumar reglas nuevas o de tratar a los pnjs de forma distinta. O jugar con elementos narrativos en tus partidas, o cualquier cosa que haga que puedas ser mejor DM. Cambiar de género puede ser una de esas salidas, pero si también cambias de reglamento creo que entras en el campo de explorar nuevos terrenos más que de salir de la comodidad.

    Otra cosa distinta es cuando ya tienes experiencia en varios reglamentos, quizás porque has ido aprendiendo ambos en paralelo o porque en la juventud (terreno muy abonado para este tipo de cambios) aprendiste varios de ellos, que igual pasar de D&D a La Llamada no es tanto un cambio brusco como un cambio de ambiente, pero igual, fijate, sigues en tu zona de confort porque tienes ambos reglamentos dominados.

    Es lo que me pasa a mí, que hay varios reglamentos que llevo años con ellos, por lo que igual salir de mi zona de confort fue cambiar de 3ª a 7ª en La Llamada, más que pasar de una campaña de D&D a otra de Cthulhu. Lo de probar otros reglamentos como Al filo del Imperio de Fantasía Clásica ya es locura, a estas alturas de la película.

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    1. Has expresado perfectamente mi parecer, diría. Creo que en esa acepción es donde concuerdo con lo positivo que resulta; evitar el estancamiento enriqueciendo y mejorando en aquello que uno le gusta y sabe hacer. Es un mensaje mucho más saludable que el que viene a decir que lo que toca es pasar a algo nuevo porque es el signo de los tiempos y si no te adaptas serás relegado a la irrelevancia, o algo por el estilo. Realmente me he encontrado con afirmaciones de ese tipo.

      Es cierto que veinte años atrás, cada novedad era contemplada con entusiasmo. El ritmo de publicaciones no era tan vertiginoso, y resultaba factible, en realidad, que en un único grupo de juego o club absolutamente todo lo que se fuese publicando estuviese presente. Así que uno iba pasando de una cosa a otra, probando esto y aquello. Hoy día, la mera idea de seguir así me resulta cansada.

      Tengo ideas bastante definidas sobre lo que quiero en mis partidas y prefiero profundizarlas e intentar mejorar en aquello que me gusta antes que ir cambiando continuamente. Aunque de vez en cuando me pica el gusanillo de probar este o aquel juego, suelo hacerlo más como jugador -resulta más fácil así- que como director de juego. Es una de las razones por las que hace algo más de un año decidí cortar por lo sano y no comprar nada, o casi, que no fuese a usar, lo que supone una relación directa con Mythras, RQ, o similares. Veía como mis estanterías se iban llenando cada vez con más juegos que nunca termino usando, algo que no me había ocurrido antes.

      No sé, es posible que alguien pueda pensar que me he quedado estancado con este juego. Prefiero creer que voy mejorando en mis partidas en parte gracias a un dominio cada vez mejor de un sistema que en realidad me encanta.

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    2. Pues yo creo que eso es madurez, madurez rolera en este caso en particular. Has encontrado el punto en que sabes qué quieres de una partida que dirijas/juegues, y actúas en consecuencia. Pasa también cuando encuentras una profesión que te interesa, una persona con la que quieres compartir tu vida y tantas otra cosas que trae la madurez. Y además coincide a veces peligrosamente que esos jugadores/DMs que tanto insisten en moverse de un juego a otro suelen ser personas poco maduras, o menos maduras de lo esperable (nada grave por otra parte, que cada uno va al ritmo que le interesa en la vida)

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  6. yo creo que es un poco como probar bebidas nuevas, pruebas para saber lo que es. y es posible que algo te sorprenda, para bien o para mal.
    pero al final la Ginebra es Ginebra y el Ron es Ron por muchas marcas que haya.
    Unas veces puedes querer beber cerveza con los amigos y otras un Gin Tonic. Puedes variar don las marcas pero una cerveza sera una cerveza y un Gin Tonic un Gin tonic.
    y al final vuelves a lo que siempre te gusta porque es lo que se te hace comodo en la mano.

    No todos los cambios son en el sistema. De hecho, ahora que escucho partidas como sucedaneo me doy cuenta de que a veces juego de forma muy mecanica. Y es posible que pueda hacer alguna variacion pòr ahi.
    Yo siempre con mi ron y tu siempre con tu gin tonic.

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    1. "No todos los cambios son en el sistema. De hecho, ahora que escucho partidas como sucedaneo me doy cuenta de que a veces juego de forma muy mecanica. Y es posible que pueda hacer alguna variacion pòr ahi."

      Ese párrafo me parece muy inteligente, si me lo permites. Creo que esa es la clave para poder salirse de la zona de confort, percibir que igual hay algo que se pueda aprender cambiando alguna cosilla.

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  7. Me siento halagado, teniendo en cuenta que el comentario en general es caótico, en mi estilo.

    Escucho partidas donde el sistema y las tiradas es lo de menos. Donde los personajes pasan a ser tridimensionales. Mientras que , en comparación, mis personajes me parecen bidimensionales y aburridos.

    La gente sobrevalora lo obvio, pero no sé para a pensar que es lo que realmente puede cambiar. Saltan de un lado a otro sin objetivo y pierden el auténtico objetivo que, en el fondo, es pasarlo bien.

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  8. I guess it all comes down to the Rule of Fun, at the "meta" level. If you like to try new things, fine, though obsession with change just for the sake of change has its perils. Personally, my comfort zone is...well, comfortable! I like to live there, day in and day out. Vacation is fun, but home is home in the end--and moving house continuously in a functionally endless quest for the perfect neighborhood is madness. ;-)

    So, for RPGs this means playing Low-Fantasy ancient-world games with genre elements of horror and S&S, using Mythras. Some elements of High Fantasy and Pulp are welcome, as seasoning, but I like a dark dish. Cheers.

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    1. I agreed. I know of people who are always chasing the perfect system, a kind of grail for them. I prefer to go deeper into the system that, among all those I know, is the one that best suits my tastes. And as you say, from time to time with the occasional vacation to try other games.

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