martes, 26 de mayo de 2015

La búsqueda sagrada, de Lois McMaster Bujold

La tercera, y hasta la fecha, última entrega de Bujold dedicada a su serie de Chalion. La búsqueda sagrada fue publicada originalmente en 2005, un tiempo después en España de la mano de La Factoría. La autora abandonaría después esta ambientación, cuando dio inicio a su nueva serie, El vínculo del cuchillo.

En la Región Arbolada, el reino en el que se desarrolla la trama, Ingrey vive como un atavismo viviente, un humano al que, siguiendo las tradiciones mágicas de antaño, un hechicero ha introducido el alma de un animal en su interior -un lobo-, para convertirle en un guerrero espiritual. Eso es algo prohibido por la religión quintidiana, pero Ingrey ha logrado una dispensa especial de la jerarquía eclesiástica, siempre y cuando mantenga su lobo bien atado. Ahora vive como uno de los mejores agentes al servicio de uno de los más poderosos ministros del reino.

Los problemas llegan cuando a Ingrey se le encarga la misión de escoltar a la joven Ijada, que acaba de matar al hijo menor del monarca. Debe llevarla a juicio, sin estar muy seguro de que el hecho de que Ijada actuase en defensa propia, o de que el príncipe fuese un sádico depravado que estuviese jugando con magia prohibida, va a servir de algo cuando sea juzgada.

Los primeros capítulos de esta novela pueden llegar a engaño. Habiendo leído la primera parte de El vínculo del cuchillo, ya puede uno darse cuenta de que los relatos de la autora están tomando un giro cada vez más próximos al romance. Sin embargo, esa impresión demostró estar equivocada. Pronto el previsible esquema que el lector anticipa desaparece, sustituido por una trama mucho más interesante y compleja.

La transición de la vida a la muerte, y el papel que los dioses tienen en el proceso, es uno de los puntos focales de la novela. Un villano que es, por encima de cualquier otra cosa, una figura trágica y, marca de la autora, unos personajes que, aunque responden a algunos arquetipos del género, están bien perfilados, y magistralmente dirigidos, haciendo que su comportamiento siempre resulte coherente y razonable (Suena raro, pero es muy habitual encontrar, en este género, autores que piensan que pueden recurrir a comportamientos estúpidos para sus personajes, si eso es todo lo que se les ocurre para que la historia se desarrolle en el modo en que tienen previsto). Incluso aunque también puede parecer que la cosa va a tratar sobre intrigas palaciegas, al final todo se reduce a una cuestión mucho más personal, a la vez más sencilla y compleja de lo que podría parecer inicialmente.

La cuestión metafísica, las explicaciones del funcionamiento de la magia y del papel de los dioses, puede volverse, eso sí, un tanto compleja en ciertos momentos, y hace que cueste un poco seguir los razonamientos de la autora sobre estos puntos. Pero eso no empaña en absoluto el resultado final, una novela de fantasía redonda, muy entretenida, se lee bien, con un ritmo rápido que mantiene el interés. Y sin necesidad de recurrir a escenas de lucha gratuitas. De las otras algo hay, pero breves y perfectamente justificadas.

A quien le guste esta autora, La búsqueda sagrada no le va a decepcionar. Bujold escribe haciendo que parezca fácil y mera literatura de evasión lo que es una novela mucho más interesante y compleja de lo que parece a simple vista. Hace esto habitualmente, y por ello hay quien, cuando recibe algún premio -La búsqueda sagrada estuvo nominada a un Locus- se sienten molestos, pensando que es una afrenta que una novela entretenida pueda obtener un mayor reconocimiento que algunos tostones supuestamente trascendentales.

Por cierto, aunque esta novela se ambienta en el mismo mundo que La maldición de Chalion y Paladín de almas, la lectura de las anteriores no resulta en absoluto necesaria, más allá de conocer algunos detalles sobre algunos aspectos del mundo que, de todos modos, serán explicados, siquiera someramente, a lo largo de la historia. Podríamos decir que los tres libros forman, en sentido estricto, una trilogía.

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